:: Arxius 10/2009 ::

'Poder polític i relacions amb la màfia', dijous 5 de novembre al Col·legi d'Advocats de Barcelona

Dijous vinent, el fiscal antimàfia de Palerm (Sicília), Roberto Scarpinato, farà una conferència a la seu del Col•legi d’Advocats de Barcelona, junt amb Francisco Bermejo, fiscal en cap d'Anticorrupció i Delictes Econòmics de Barcelona, sobre 'Poder polític i relacions amb la màfia', l’acte, organitzat per la Comissió de Cultura del Col•legi d’Advocats, serà presentat pel senador Miquel Bofill, portaveu de Justícia de l’Entesa Catalana de Progrés.

Una conferència de gran interès tant per la significació dels dos conferenciants com per l’actualitat del tema, en relació amb la preocupació per les mesures que caldria prendre per enfortir el sistema democràtic i els seus mecanismes de control davant l’amenaça que representen la corrupció, els delictes econòmics i els seus vincles amb el crim organitzat.

El fiscal Roberto Scarpinato dirigeix actualment a la Fiscalia de Palerm (Sicília) tres departaments: Màfia-economia, Criminalitat econòmica i Màfia de Trapani (província de l’oest de Sicília).

Del 1989 al 1992 va formar part del “pool” antimafia junt amb Giovanni Falcone i Paolo Borsellino, i posteriorment ha passat a formar part de la Direcció antimàfia de la Fiscalia de Palerm.

S’ha ocupat d’alguns dels processos antimàfia més notoris dels últims divuit anys, entre els quals el de Giulio Andreotti pel delicte d’associació de caràcter mafiós, i els dels assassinats de l’europarlamentari Salvo Lima, del president de la Regió de Sicília Piersanti Mattarella, del secretari regional del Partit Comunista Pio La Torre, del prefecte de Palerm Carlo Alberto Dalla Chiesa, del secretari provincial de la Democràcia Cristiana Michele Reina, a més de les investigacions relatives als projectes contra l’ordre democràtic en relació amb els atemptats de 1992 (en què van ser assassinats el magistrat Giovanni Falcone, la seva dona, també magistrada, i tres dels seus escoltes) i de 1993 (sèrie d’atemptats amb cotxe bomba durant la primavera i l’estiu de 1993).

És autor de nombroses publicacions, entre les quals el llibre recentment publicat Il ritorno del principe (El retorn del princep, títol en relació amb la seva crítica al maquiavelisme i la seva influència en la política italiana), llibre que té dos significatius subtítols la testimonianza di un magistrato in prima linea (el testimoni d’un magistrat a primera línia) i la criminalità dei potenti in Italia (la criminalitat dels poderosos a Itàlia).

Justament en relació amb la seva visió de l’obra de Maquiavel, Roberto Scarpinato participarà també aquests dies (5 i 6 de novembre) a Barcelona en el Congrés Internacional sobre Maquiavel organitzat per la Universitat de Barcelona.

Dades de l’acte:
Dia: Dijous, 5 de novembre
Hora: 19.00
Lloc: Col•legi d’Advocats de Barcelona
(carrer de Mallorca, 283, Sala d’Actes, 8a planta)

Escrit per Miquel Bofill el 30/10/2009 | Enllaç Permanent
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Català al Senat: enèsim incident amb el president

L’ús del català en l’activitat ordinària del Ple i les Comissions del Senat (excepte la Comissió General de les Comunitats Autònomes) encara no està normalitzat. Actualment, un grup de senadors de tots els grups (per ara fins i tot n’hi ha algun del PP) estem treballant per presentar una proposta de reforma del Reglament que ho permeti. Mentrestant, continuo començant totes les meves intervencions en català (fins i tot n’he fet alguna íntegrament en català a la Comissió de Cultura) i en el moment de continuar en castellà protestant per la discriminació del català. En el Ple del 7 d’octubre, aprofitant que a la tribuna de convidats hi havia representants d’organitzacions de defensa dels drets humans, amb motiu del debat sobre la restricció de la justícia universal pactada entre PP i PSOE, vaig referir-me al que considero el meu dret a parlar en català al Ple del Senat com un dret fonamental, el president es va enfilar a la figuera en els termes que veureu a continuació. El més curiós del cas, però, va ser la continuïtat que va tenir l’incident quan el portaveu de Justícia del PP (que va veure que el president i de passada el PSOE estaven en fals, i en contradicció amb l’Entesa, i s’havien posat “a tiro”) va sortir en defensa de la meva llibertat d’expressió, i de tots els senadors, a la tribuna del Ple, davant les recriminacions del president.

Aquesta va ser la meva frase després de començar en català parlant de la nova oficina judicial i el desplegament de l’Estatut:

Continúo en castellano no sin protestar por lo que considero un atropello a un derecho fundamental.

I aquesta la intevenció del president quan vaig acabar la meva intervenció:

Espere un momento, señoría.

Quiero hacer dos aclaraciones en la medida en que estamos en el Parlamento y a efectos del Diario de Sesiones.

Senador Bofill, con respeto pero con firmeza se lo voy a decir: en esta Cámara, en esta institución no se vulneran derechos fundamentales. Usted ha hecho una acusación que, como presidente de la Cámara, no se la voy a consentir. Esa es la primera cuestión. Como legisladores, si tenemos que hacer algo será respetar las leyes, y si entendemos que no nos gustan, cambiarlas. Y la norma, nuestro Reglamento, es el instrumento del que nos hemos dotado todos para funcionar en esta Cámara. Por tanto, si no le gusta el Reglamento, lo cambia, pero no venga usted a decir a esta Cámara, para que conste en el Diario de Sesiones, que aquí se vulneran derechos fundamentales. Aquí no se vulneran derechos fundamentales. Todos estamos en la obligación de respetar el Estado de Derecho y de respetarnos a nosotros mismos.

(...)

Intervenció del poraveu del PP:

El señor CONDE BAJÉN: Gracias, señor presidente.

Señorías, utilizo este turno de palabra -al margen de que en el turno de portavoces hablaré específicamente de la parte de esta ley orgánica relativa a la implantación de la oficina judicial- para hablar de lo que el senador Bofill decía que queríamos evitar: para hablar de la modificación de la competencia de los tribunales españoles, y para dar así una prueba de que este debate ni se elude ni se escamotea. Y será de lo que hable en este momento.

No comparto sus opiniones, señor Bofill, pero las respeto; es más, las he escuchado y las ha expuesto usted con contundencia, con la pasión del que cree en algo, con respeto y, por lo tanto, aunque yo no las comparta no tengo por qué consentírselas o dejar de consentírselas. Porque cuando un senador de esta Cámara toma la palabra para expresar una opinión no necesita permiso de nadie para exponerla, ni siquiera el permiso del señor presidente de esta Cámara, que no es más senador que usted ni que yo, ni tiene un escaño que valga más que el suyo o que el mío, y que tiene exclusivamente el mandato dado por todos nosotros para mantener el orden y la dirección de los debates, pero en ningún caso para decir de qué se puede hablar y de qué no y qué opiniones son admisibles y cuáles no lo son. Así que mi solidaridad con usted en este asunto, señor Bofill. (Aplausos en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado.-Rumores en los escaños del Grupo Parlamentario Socialista.)

Rèplica del president quan el portaveu del PP va acabar la seva intervenció:

El señor PRESIDENTE: Gracias, señoría.

Senador Conde, solamente le voy a hacer una aclaración, aunque creía que se me había entendido bien en mi intervención. He dicho dos cosas que reitero y en las que me reafirmo, en mi condición de presidente de la Cámara, y estoy en la obligación de hacer lo que he hecho. He dicho que esta institución nunca ha vulnerado los derechos fundamentales. Que como legisladores tenemos la obligación de respetar las leyes o, en todo caso, de cambiarlas, y que si no nos gusta nuestro Reglamento, lo cambiamos. Y he dicho que no se ha intentado cambiar el orden del día para discutir esta ley por la mañana. Eso es lo que he dicho, y lo reafirmo. Y, evidentemente, nunca he pretendido decir que como senador soy más que nadie, porque mi voto vale exactamente lo mismo que el de usted. Tengo una obligación distinta, pero aquí todos somos iguales.

Eso es lo que he aclarado, y eso es lo que consta en el Diario de Sesiones. (Aplausos.)
Pasamos al turno de portavoces.

(...)

Por el grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el senador Bofill.

El señor BOFILL ABELLÓ: Gràcies, president.

Permítame, señor presidente, que aluda en principio a sus palabras.(…)

Respecto a otro asunto, y refiriéndome al presidente, no puedo dejar de comentar una cuestión. Se ha hablado de si se violaban derechos fundamentales. Mire, yo no digo que nadie esté violando derechos fundamentales, digo que para mí no poder hablar catalán aquí, que es mi lengua, como lo sería para usted si le prohibieran hablar su lengua, es estar todavía en el franquismo. (Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado.) ¡Sintiéndolo mucho, les guste o no! ¡Esta es para mí la realidad! ¡Para mí es una imposición intolerable. ¡Yo lo vivo así! ¡Lo siento así! ¡Y como yo, otra gente! ¡Y usted me manda a la porra, don Pío Escudero! (El señor García-Escudero Márquez hace gestos negativos.-Protestas en los escaños del Grupo Parlamentario Popular en el Senado.)
El señor PRESIDENTE: Señorías, les ruego silencio, por favor.

El señor BOFILL ABELLÓ: ¡Me está mandando a la porra! Estoy hablando de una cuestión de sensibilidad, y nada más, y lo voy a seguir diciendo. Mientras en esta Cámara no esté normalizada esta cuestión, lo voy a seguir diciendo. No quiero ofender a nadie con esto, y pido disculpas, en primer lugar, al presidente y a quien se sienta ofendido por esta cuestión, pero simplemente les pido que entiendan que estoy hablando desde mi libertad y desde mis sentimientos, como yo lo vivo, y lo vivo así. Y no tengo nada más que decir. En este sentido estoy de acuerdo con el señor Conde. Tengo libertad para decir aquí lo que creo y lo que mi grupo piensa.

Les voy a decir otra cosa. Ha dicho que si no gusta el Reglamento, se cambia. Ahora, encima, tenemos otro debate: el Reglamento. ¡Solo nos faltaba esto! (Això feia referència al fet que en el debat de la reforma legislativa per crear la nova oficina judicial ja s'hi havie barrejat temes com la justícia universal o la prevenció de la tortura.) Pues mire, la mayoría de esta Cámara se ha pronunciado diciendo que hay que normalizar el uso del catalán en el Pleno porque todos los grupos parlamentarios aprobaron una moción en ese sentido, excepto el Grupo Parlamentario Popular en el Senado.

El presidente del Senado, al inicio de la legislatura, en una reunión con los cuatro senadores de Esquerra Republicana nos pidió que le diéramos tiempo porque quería liderar esta cuestión, y a mí me parece bien que lo haga. Ahora que no me diga: si quiere cambiar el Reglamento, hágalo. Quiero cambiarlo, y si hay que presentar una iniciativa, ya lo haremos. Termino con esta cuestión porque no es este el debate y se me ha pasado el tiempo.

Escrit per Miquel Bofill el 30/10/2009 | Enllaç Permanent
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Més sobre la reforma legislativa per crear la nova oficina judicial i el compliment de l'Estatut

Ja n'he parlat, en relació amb la reforma complementària de la Llei Orgànica del Poder Judicial, però vull insistir en la nostra visió que el desplegament de l'Estatut s'ha de tenir present en totes les reformes legislatives que proposa el Govern de l'Estat i en el cas de la creació de la nova oficina judicial no s'ha fet per voluntat del PSOE, i del PSC, que més enllà de l'estira i afluixa del finançament, sembla haver plegat veles. Esquerra vam donar suport a la reforma de les lleis processals, necessària per posar en marxa la nova oficina judicial, però no vam deixar de plantejar que calia anar més enllà per anar adequant el sistema judicial al marc fixat per l'Estatut. Per això en una de les meves intervencions davant del Ple del 7 d'octubre començava amb unes paraules del president Montilla, que haurien de valdre igual a Catalunya que a Madrid, i emplaçava als senadors catalans i a tots els que van votar l'Estatut a donar suport a les esmenes vives d'Esquerra que tenien un contingut netament estatutari:

Gràcies, president. Intervindré molt breument per recordar les paraules del president de la Generalitat de Catalunya fa pocs dies referint-se a l'Estatut: "ni un pas enrere", i això vol dir complir, aplicar l'Estatut cada dia, en cada actuació, en cada llei. Avui això vol dir que els senadors catalans i tots els qui van participar en l'acord polític de l'Estatut hauríem de votar a favor del màxim respecte a les competències autonòmiques en aquest projecte de llei.

Continúo en castellano por una imposición reglamentaria, poco democrática, desconsiderada, discriminatoria y cada vez más insoportable.

Decía que haría una intervención muy breve para recordar las palabras del presidente de la Generalitat de Cataluña hace pocos días refiriéndose al Estatuto: «ni un paso atrás», y eso para mí quiere decir cumplir, aplicar el Estatuto cada día, no más adelante, con esta técnica dilatoria de hoy no toca y mañana tampoco, cuando resulta que llevamos desde 2006 con el estatuto vigente, aunque a algunos les parezca que un recurso suspenda su vigencia. Como digo, el estatuto está plenamente vigente, y en cada ley, donde hay elementos que tienen relación con las competencias autonómicas, hay que atenerse a lo que dice una ley orgánica refrendada además por el pueblo de Cataluña. Sin embargo, esto no se está haciendo, y no se está haciendo tampoco en esta ley. No se están incorporando cantidad de cosas que están relacionadas con el estatuto y que tienen una relación directa con el contenido de la ley. Porque, que yo sepa, la posible creación del cuerpo de funcionarios autonómicos de justicia o la transferencia a la Generalitat de la gestión del personal de justicia o la creación de un cuerpo de secretarios autonómico, está íntimamente relacionado con el funcionamiento de la Oficina Judicial, porque para que esta funcione bien, tiene que funcionar allí donde está, que es en el territorio de las comunidades autónomas, y son ellas las que están creando los edificios judiciales donde tienen que funcionar, las que están informatizando los servicios, etcétera.

No me diga a mí que esto no tiene relación. Lo que no tiene ninguna relación, y ustedes están muy mal situados para darme lecciones sobre esta cuestión, es que en la Ley Orgánica del Poder Judicial, complementaria a esta que hoy debatimos, vengan a hablarnos de la justicia universal, cuestión que no tiene nada que ver con la Oficina Judicial -a mí me parece que no tiene nada que ver-, o de la creación de un mecanismo nacional de prevención de la tortura, porque ahí están ustedes escamoteando dos debates: uno, el debate autonómico, con una dilación constante y, otro, el debate de cuestiones que son fundamentales, y además creo que se hacen un mal favor, porque la Oficina Judicial es lo bastante importante como para que solo ocupe el protagonismo de las portadas de los periódicos y que los ciudadanos valoren el trabajo que estamos haciendo aquí para que la justicia sea más ágil y más eficaz. Esto es lo que finalmente los ciudadanos están esperando de nosotros, y pienso que hoy, sinceramente, estamos dando un paso adelante, aunque bastante más pequeño de lo que nosotros creemos que habría que dar. En cualquier caso, es un paso adelante, así que bienvenido sea y por eso votaremos a favor.

En relación con la cuestión de las competencias autonómicas, que es en lo que quería centrarme, emplazamos no solo a los senadores catalanes y de otras comunidades autónomas con competencias transferidas, sino particularmente a los senadores del Grupo Parlamentario Socialista a votar favorablemente nuestras enmiendas números 194 a 196 y 213, de claro contenido transversal, a favor del despliegue de los contenidos del estatuto de autonomía. Son cosas muy pequeñas, pero están relacionadas con el contenido de esta ley.

Esta ley es importante, como decía, pero creemos que se ha quedado corta en la modernización de la justicia. Porque modernizar, descentralizar y armonizar su funcionamiento con las competencias autonómicas para nosotros es un todo, no son cosas distintas. De la misma forma, el montón de anacronismos que tiene nuestra Administración de Justicia está muy relacionado con una visión centralista y cerrada de dicha administración en lugar de concebirla como un servicio público. Si es un servicio público, como el resto de servicios públicos que están descentralizados y funcionan de una determinada manera en un Estado de las Autonomías, también debería funcionar con los mismos criterios. Esto hay que hacerlo.

Quiero insistir en que desde Cataluña, en íntima relación con la nueva Oficina Judicial, el Gobierno, a través de la Consejería de Justicia de la Generalitat, y por lo tanto la Entesa Catalana de Progrés en el Senado, consideramos que en esta reforma se debería haber recogido el despliegue del estatuto por lo que se refiere a las competencias de la Generalitat en materia de gestión de personal en particular. Votaremos a favor de la ley -ya lo he dicho-, pero nuestro empeño es que en esta legislatura el Gobierno del Estado cumpla y transfiera a la Generalitat todas las competencias en materia de justicia previstas en el estatuto, y muy singularmente las referidas a la gestión del personal.

Lo único que me queda decir es que me parece bien su compromiso, pero háganlo ya. Tomen nota y busquen fecha, porque esta es una cuestión pendiente y fundamental para que realmente la reforma y la creación de la nueva Oficina Judicial funcione como debe funcionar.

Gràcies, president

Finalment els senadors del PSC van votar junt amb el PSOE en contra de totes les nostres esmenes

Escrit per Miquel Bofill el 27/10/2009 | Enllaç Permanent
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Els crims contra la humanitat i els límits de la justícia universal

Aquests dies es reprèn el judici del genocida Radovan Karadzic, un dels responsables de matances com la de Srebrenica, a Bòsnia. Tots ens n'alegrem, però molts desconeixen els límits de l'actuació d'aquest Tribunal Penal Internacional i la impunitat en què resten en general els crims contra la humanitat encara avui, com s'ignora que el govern del PSOE junt amb el PP, i amb el vot o l'abstenció de la majoria d'altres grups del Congrés i el Senat (val la pena subratllar que els 7 vots en contra al Senat provenien dels Països Catalans: 4 d'Esquerra, 2 d'ICV-EUiA i 1 del PSM), recentment van aprovar una reforma de l'article 23.4 de la Llei Orgànica del Poder Judicial per limitar les possibilitats de persecució dels crims contra la humanitat per part de la justícia de l'Estat espanyol. De fet ja n'he parlat anteriorment, però com que aquest debat es va barrejar amb el de la creació de la nova oficina judicial, per voluntat del PSOE d'amagar l'ou, reprodueixo a continuació les parts de les meves intervencions que feien referència a la justícia universal:

Lo que no es de este momento, lo que no es oportuno ni correcto en este debate parlamentario es poner en cuestión un tema tan importante como la justicia universal, mientras se habla de la reforma del artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Esta cuestión debería debatirse en otro momento. Primero, porque desluce una reforma importante como esta que nos lleva a modernizar la oficina judicial y, segundo, porque estamos tratando un asunto muy importante que no se puede aprobar de tapadillo, a escondidas.

A lo largo de estos dos días se han intentado diversas cosas. Después de la sesión de comisión, se pretendía celebrar un debate único sobre los dos proyectos de ley con la misma intención: mezclarlo todo, y cuanto más, mejor. Esta mañana se pretendía que el debate de la ley orgánica se celebrara por la mañana y no por la tarde, pero por suerte algunos grupos parlamentarios nos hemos opuesto y el debate se desarrolla por la tarde y por separado. ¿Por qué? Porque no se quiere debatir sobre este tema pero, sintiéndolo mucho, también van a debatirlo. Lo siento mucho, porque para mí el debate principal está situado en otra parte. Yo quería hablar de este primer bloque al que me he referido y que guarda relación precisamente con la aplicación de los estatutos de autonomía, pero es evidente que esta cuestión es demasiado grave para pasarla por alto. De hecho, lo que se está pretendiendo es una derogación de la justicia universal. Esta es la cuestión de fondo.

En relación con esta cuestión, estamos en contra -y lo quiero decir antes de que se me pase- de lo que se ha hecho, y es que en el Senado se ha introducido de tapadillo una enmienda, la número 97, que ha sido suscrita por el Grupo Popular y el Socialista, y que guarda relación con la creación de un mecanismo nacional para la prevención de la tortura, algo previsto en la convención del 2002, suscrita en Nueva York, y resulta que lo que se hace es remitirlo al Defensor del Pueblo. Es algo irrisorio. Están haciendo trampa, y esto tampoco teníamos que discutirlo hoy, porque no tiene relación con la Oficina Judicial.

Nuestro grupo ha presentado dos enmiendas en relación con la pretendida reforma del artículo 23.4. En realidad, pretenden continuar como estábamos o perfeccionar un poco la cuestión.

¿Qué es lo que estamos debatiendo aquí? Estamos debatiendo una cuestión muy sencilla: que todavía hay -y la ha habido durante años- impunidad en relación con los crímenes de genocidio y contra la humanidad. Este es el problema: que haya impunidad. Se confunde a la opinión pública diciendo que existen unos tribunales penales internacionales, y como la gente lo lee en la prensa, no entiende que los jueces aborden asuntos del Tíbet o de Latinoamérica, porque ya existe un Tribunal Penal Internacional. Pero se está escondiendo la cuestión de fondo, y es que la justicia penal internacional es limitada, pues los tribunales penales internacionales solo tienen competencia en relación con los nacionales y los territorios de aquellos países que han suscrito los convenios en virtud de los cuales se crean dichos tribunales penales, con lo cual es evidente y es fácil sospechar que aquellos países que más han violado los derechos humanos son justamente los que no suscriben esos convenios internacionales.

¿Qué se argumenta? Se dice que en nuestro derecho la tradición jurídica -y es verdad- para la jurisdicción es el concepto de nacionalidad y el de territorialidad. Pero resulta que ha aparecido un campo nuevo en la justicia: la justicia universal y, por suerte, se han reconocido unos derechos nuevos. Parece que por fin la humanidad está saliendo del estadio animal para ser humana y hay derechos humanos, y estos derechos tienen unas características particulares en virtud de las cuales existe un concepto que es el de justicia universal. Cualquiera de la calle puede entender este concepto fácilmente. Si en relación a los derechos humanos hay un derecho universal que, además, es imprescriptible, cualquier juez de cualquier parte del mundo debería poder juzgar y perseguir ese delito universal e imprescriptible que se ha cometido. El objetivo es que no queden impunes estos delitos que, a lo largo de la historia, siempre han quedado impunes, y justo ahora empieza a no ser así.

¿Qué es lo que se ha hecho? ¿En el Estado español se ha logrado un avance en esta cuestión? Y lo digo entre paréntesis, porque se trata de un avance en relación con lo que pasa fuera, porque en relación con lo que pasa dentro, nada de nada, ningún avance, porque luego hablaré de la Ley de la memoria. ¡Vaya pena! Una de las cosas que sí que me avergüenza es ver a jueces nuestros persiguiendo por el mundo ciertos delitos cuando aquí al president Companys todavía no se le ha restablecido plenamente su dignidad, ni tampoco la de todos los catalanes que se ven afectados por esta cuestión. Pero dejo esto aparte, porque ya hablaremos sobre ello. Lo que está claro es que hay una jurisdicción universal, que se ha avanzado en relación con esta cuestión en el Estado español y que ahora se quiere dar marcha atrás. Esto no es una novedad, porque en realidad el Tribunal Supremo ya ha intentado en diversas ocasiones hacer esta marcha atrás. Lo que es una novedad es que el Partido Socialista pacte esto con el Partido Popular. Esto es una novedad y lo digo con una inmensa tristeza, porque hasta ahora se han producido estos avances en parte gracias al Partido Socialista. Esos avances se habían hecho justamente con la colaboración de toda la gente que propiciamos el cambio democrático en este Estado.

Quien expresa con una claridad meridiana de qué estamos hablando cuando hablamos de justicia universal es el Tribunal Constitucional. Hoy lo voy a citar, aunque ya saben que para mí el Tribunal Constitucional hoy en día está muy deslegitimado. Pero en el año 2005, en la sentencia 237, en relación con una sentencia del Tribunal Supremo que hacía una interpretación tan restrictiva como la que se pretende hoy en día, se decía que la persecución internacional y transfronteriza que pretende imponer el principio de justicia universal se basa exclusivamente en las particulares características de los delitos sometidos a ella, cuya lesividad trasciende de las concretas víctimas y alcanza a la comunidad internacional en su conjunto. Consecuentemente, su persecución y sanción constituyen no solo un compromiso, sino también un interés compartido de todos los Estados cuya legitimidad, en consecuencia, no depende de ulteriores intereses particulares de cada uno de ellos. Del mismo modo -continuaba-, la concepción de la jurisdicción universal en el derecho internacional actualmente vigente no se configura en torno a vínculos de conexión fundados en particulares intereses estatales. Es justamente lo contrario de lo que está pasando ahora: particulares intereses estatales están forzando al Estado español a cambiar de posición respecto a una cuestión que afecta a derechos fundamentales.

Escrit per Miquel Bofill el 26/10/2009 | Enllaç Permanent
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La reforma legislativa per a la creació de la nova oficina judicial es fa sense incorporar-hi les previsions de l'Estatut i s'hi barregen altres qüestions com una restricció de la justícia universal o el control de la tortura, per evitar debatre-les amb rigor i profunditat

Un cop més el govern del PSOE ha actuat en matèria de Justícia com si el recurs del PP al Constitucional hagués suspès la vigència de l'Estatut, malgrat les constants declaracions en sentit contrari del ministre de Justícia. Esquerra, tot i estar d'acord amb el sentit modernitzador i d'optimació dels recursos que planteja la reforma legislativa per crear la nova oficina judicial, va presentar un bloc important d'esmenes que perseguien el desenvolupament de l'Estatut, que com és sabut, després del pacte Mas-Zapatero, en matèria de Justícia va quedar com un marc pendent d'emplenar-se de contingut a partir de la reforma de la Llei Orgànica del Poder Judicial. D'altra banda, el PSOE es va negar a negociar les demandes de mínims estatutaris que des del començament de la legislatura planteja la Conselleria de Justícia en relació amb el traspàs del personal a la Generalitat, amb l'excusa que els sindicats hi posen problemes, i el PSC, per evitar la confrontació amb el PSOE, va renunciar en la tramitació d'aquesta llei de l'oficina judicial a presentar les esmenes en relació amb aquests mínims que plantejava la Conselleria. Així, en relació amb la reforma de la Llei Orgànica del Poder Judicial, vaig defensar les esmenes d'Esquerra en Comissió i al Ple (segons consta en els diaris de sessions de la Comissió de Justícia i del Ple):

A la Comissió de Justícia:

A continuación, y para la defensa de las enmiendas números 12 a 83, del Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el senador Bofill.

El señor BOFILL ABELLÓ: Gràcies, president.

Las 72 enmiendas presentadas por nuestro grupo a este proyecto de ley orgánica son de tres tipos distintos. El primer grupo, que es el menor, son enmiendas técnicas como las presentadas al anterior proyecto de ley. La mayoría de ellas hacen referencia al desarrollo del Estatuto de Autonomía de Cataluña, a una serie de proyectos de ley de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que estaban en trámite en la pasada legislatura, y que, por lo visto, el Gobierno ha guardado en un cajón esperando, quizá, alguna sentencia de algún tribunal, algo que a nosotros nos parece completamente fuera de lugar.

Me ha sorprendido, e incluso escandalizado hasta cierto punto, la intervención del portavoz socialista en el turno anterior, cuando decía que, al estar pendiente una sentencia del Tribunal Constitucional, el Gobierno, y el grupo que lo apoya, no aplica el Estatuto de Autonomía de Cataluña. Y me escandaliza por dos motivos: porque esto no es correcto desde un punto de vista jurídico, porque el recurso interpuesto por un partido ante el Tribunal Constitucional no suspende, ni mucho menos, la aplicación del Estatuto de Autonomía de Cataluña, que está plenamente vigente en todo su contenido, incluyendo el Título III, que se refiere a Justicia. Pero también me escandaliza porque el propio ministro, en declaraciones muy recientes -declaraciones, por otra parte, que a veces me parecen poco creíbles- insistía justamente en que este estatuto está plenamente vigente y es plenamente constitucional, y que, por tanto, había que desarrollarlo. Así pues, no habría ningún inconveniente en que se hubieran tenido en cuenta en esta ley una serie de extremos relacionados con la Oficina Judicial que tienen relación con las competencias atribuidas a la Generalitat de Catalunya en el nuevo Estatuto de Autonomía de Cataluña.

Otra parte importante de estas enmiendas se refiere a la lengua, a fin de que esta constituya un requisito en diversas situaciones, como es el nombramiento de los jueces de paz o las sustituciones, etcétera. Me refiero a las enmiendas números 33, de la 35 a la 37, la 39, de la 41 a la 44, la 57 y la 61, que vienen a insistir en lo relativo a la lengua, coincidente alguna de ellas con la número 87, del Grupo Parlamentario de Convergència i Unió.

Por ello, señor presidente, llegado el momento pediré la votación separada de estas enmiendas, pues me parece un asunto bastante significativo e importante.

Otro grupo de enmiendas es exactamente concordante con dos de las presentadas por el senador Sampol, y hacen referencia a una cuestión de fondo muy importante que consideramos que debería haber dado lugar a un debate aparte del de la Oficina Judicial. Excepto en este punto relativo a las competencias autonómicas, es decir, respecto de la modernización de la Oficina Judicial, hay un amplio consenso entre todos los grupos parlamentarios, independientemente de que unos hayan suscrito unas u otras

enmiendas, y no viene a cuento -y permítanme decirlo de esta forma coloquial- introducir una reforma al artículo 23.4 en relación con algo tan importante y tan grave como es el de la justicia universal. Creo que esto es de muy mal estilo político, sobre todo por parte de un Gobierno y de un partido que hace pocos días aún suscribía un plan relacionado con los derechos humanos, y que resulta que plantea una enmienda consensuada con el Grupo Parlamentario Popular, que introduce subrepticiamente, en mi opinión, aunque evidentemente se someta a debate, pero en unas condiciones que no considero que sean las más adecuadas. Creo que esto debería haber sido objeto de otra reforma distinta, con un proyecto distinto y con un debate particular, pues ahora este debate ha quedado contaminado. Pero también el Pleno que se celebrará mañana y pasado mañana estará contaminado por ese debate sobre la justicia universal, por lo que no podremos ver con tranquilidad un tema tan importante como el de la Oficina Judicial ni salir con un acuerdo unánime y tranquilo, que seguramente era lo que todos queríamos. En mi opinión, se han hecho las cosas con muy mal estilo, aparte de que, evidentemente, no estamos de acuerdo con el contenido de esta reforma, y de ahí que hayamos presentado nuestra enmienda, que votemos en contra de la enmienda número 11 del Grupo Parlamentario Popular y que no suscribamos la transacción que se nos propone sobre este artículo 23.4.

Para terminar, quisiera referirme a una última cuestión que también está relacionada con esto y que se introduce en una enmienda conjunta del Grupo Parlamentario Popular y del Grupo Parlamentario Socialista. Se trata de una cuestión que nada tiene que ver con la Oficina Judicial: la creación de un mecanismo nacional de prevención de la tortura para cumplir con un convenio internacional, y que en realidad lo único que hace es transferir el tema al Defensor del Pueblo sin crear realmente este mecanismo nacional, y constituyendo un consejo asesor que no se sabe bien quién lo formará, etcétera. Asimismo, introduce otro elemento de debate dentro de un proyecto destinado a modernizar la Oficina Judicial que nada tiene que ver con ella. En nuestra opinión, habría sido mejor introducir esto en otro debate y en otro proyecto.

El resto de la argumentación la desarrollaremos ante el Pleno.

Al Ple:

Por el Grupo Parlamentario de la Entesa, tiene la palabra el senador Bofill.

El señor BOFILL ABELLO: Gràcies, president. (El señor Bofill Abelló inicia su intervención en catalán.)
Continúo en castellano no sin protestar por lo que considero un atropello a un derecho fundamental. Decía que las primeras semanas de 2006, cuando se estaba aún negociando el contenido del Estatuto de Autonomía de Cataluña en relación con el título tercero de justicia, había una negociación paralela del contenido de la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial necesaria para la plena aplicabilidad de los preceptos del estatuto, aún más cuando el texto alternativo que se proponía desde el Gobierno del Estado, lo que nosotros conocemos como la retallada, la recortada del estatuto, el cepillo -como lo llamó algún ocurrente diputado-, se remitía constantemente a la Ley Orgánica del Poder Judicial.

Finalmente se aprobó ese texto con estas remisiones a la ley orgánica, pero casi cuatro años después aún estamos esperando las reformas de la ley orgánica que han de permitir el pleno desarrollo del estatuto en el ámbito de la justicia.

En la pasada legislatura el Gobierno presentó en el Congreso de los Diputados dos proyectos de reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que permitían llenar de contenido estas partes del estatuto, pero no llegaron a buen término -como se ha dicho claramente esta mañana- porque hubo más de 70 postergaciones, ampliación del plazo de enmiendas, hasta que decayeron.

Empezamos este nuevo periodo de sesiones y resulta que nos presentan una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que solo hace referencia a una parte muy pequeña de la reforma necesaria de la justicia de este país.

Ante esta reforma que hoy se nos plantea, hemos presentado al lado de una serie de enmiendas técnicas en relación con aspectos procesales y con el funcionamiento de la oficina judicial, una serie de enmiendas que no pretenden otra cosa que el pleno cumplimiento del Estatuto de Autonomía de Cataluña en algunos de aquellos aspectos más relevantes relacionados con el funcionamiento de la Administración de Justicia en un Estado autonómico, porque no habrá una plena modernización de la justicia sin una auténtica descentralización y una auténtica adecuación del servicio público que es la justicia, a la realidad de las competencias de las comunidades autónomas y al carácter plural del país. Por ejemplo, plural en una cuestión tan esencial, no reconocida en esta Cámara, como el régimen de oficialidad lingüística y los derechos lingüísticos de los ciudadanos y de las instituciones que tienen una lengua propia distinta del castellano, cosa que tampoco está reconocida en la Administración de Justicia.

Paso, pues, a enumerar los distintos bloques de enmiendas que guardan relación con esta cuestión autonómica, fundamental para nosotros. Por un lado, tenemos, por ejemplo, enmiendas que se refieren al destino íntegro de la recaudación obtenida por la presentación de recursos -algo de lo que ya se ha hablado esta mañana al tratar de los depósitos y consideraciones judiciales-. Esta es nuestra enmienda número 15 que, por otro lado, es coincidente con las enmiendas 84, 85 y 86 de Convergència i Unió, de las cuales ya solicito votación separada.

También pedimos competencias en la revisión de la planta judicial. No puede ser que tengamos competencias en la Administración de Justicia en nuestro territorio y, cuando se trata de la demarcación y la planta, las competencias no estén plenamente reconocidas; que sea preceptivo el informe de la comunidad autónoma en el momento de fijarlas y que la comunidad autónoma pueda hacer su propuesta de demarcación y planta judicial. A esto se refieren nuestras enmiendas 26 y 27.

Lo mismo ocurre con las competencias en cuanto a la precisión del ámbito del recurso de casación, para que el Tribunal Superior de Justicia de la comunidad autónoma sea competente en lo que se refiere al recurso de casación en estas materias de derecho sustantivo propio. A esto se refiere nuestra enmienda número 29.

En relación con el Tribunal Superior, el Estatuto de Autonomía de Cataluña prevé la creación de una sala de garantías estatutarias y creemos que también hay que reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para que se pueda crear esta sala de garantías. Eso es lo que pretende nuestra enmienda 30.

Igualmente, creemos que hay que regular en la Ley Orgánica del Poder Judicial cuál es la participación de las comunidades autónomas en la designación de los miembros del Consejo General del Poder Judicial. Para eso se ha producido ya una modificación del Reglamento del Senado, porque el Senado tiene algo que ver con esto. A eso se refiere nuestra enmienda número 34.

Otra cuestión muy importante perfectamente relacionada con la oficina judicial es la posibilidad de crear y regular cuerpos autonómicos de funcionarios al servicio de la Administración de Justicia. En relación con la participación de la comunidad autónoma en la organización de la oficina judicial, en relación con los secretarios judiciales, en relación con la participación de las comunidades autónomas en la definición de las tareas de los secretarios judiciales e incluso en cuanto a la posibilidad de crear un cuerpo autonómico de secretarios judiciales, presentamos las enmiendas 64, 65, 66, 67, 68, 70, 71, 72, 73, 74, 75, 77, 78, 79, 80, 45, 46, 47, 48, 49, 50, 51, 52, 54, 55, 58, 60, 62 y 63, para las cuales pedimos, evidentemente, votación separada. Nos parece muy importante. Todos los senadores que se muestran sensibles con la nueva generación de estatutos deberían votarlas a favor.


He dejado para el final lo que se refiere a la lengua, porque me parece fundamental. Tenemos un conjunto de enmiendas que están relacionadas con la necesidad del conocimiento del derecho y de la lengua propia por parte de todos aquellos funcionarios adscritos a nuestras comunidades autónomas. Son las enmiendas 33, 35, 36, 37, 39, 41, 42, 43, 44, 56, 57 y 81, algunas de ellas concordantes con la 87 de Convergència i Unió, para la cual también pedimos votación separada.

Estas son cuestiones fundamentales. Cuestiones fundamentales que tienen que ver con la relación de los ciudadanos con la justicia y con su modernización. Este país se ha modernizado porque se ha descentralizado. Y la justicia no se ha modernizado porque no lo ha hecho. Está clarísimo. En muchos otros ámbitos hemos avanzado, hay iniciativa, el país funciona. En cambio, la Administración de Justicia es una rémora. En parte, porque no se ha asumido el carácter autonómico en relación con la Administración de Justicia. El portavoz socialista esta mañana lo reconocía, y decía que, efectivamente, era una cuestión pendiente. Lo que pasa es que nos dice que no es el momento. Sin embargo, creo que, cuatro años después de la aprobación del estatuto, es el momento; es el momento en todas las leyes que debatimos. Lo que no es de este momento, lo que no es oportuno ni correcto en este debate parlamentario es poner en cuestión un tema tan importante como la justicia universal, mientras se habla de la reforma del artículo 23.4 de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Esta cuestión debería debatirse en otro momento. Primero, porque desluce una reforma importante como esta que nos lleva a modernizar la oficina judicial y, segundo, porque estamos tratando un asunto muy importante que no se puede aprobar de tapadillo, a escondidas.

A lo largo de estos dos días se han intentado diversas cosas. Después de la sesión de comisión, se pretendía celebrar un debate único sobre los dos proyectos de ley con la misma intención: mezclarlo todo, y cuanto más, mejor. Esta mañana se pretendía que el debate de la ley orgánica se celebrara por la mañana y no por la tarde, pero por suerte algunos grupos parlamentarios nos hemos opuesto y el debate se desarrolla por la tarde y por separado. ¿Por qué? Porque no se quiere debatir sobre este tema pero, sintiéndolo mucho, también van a debatirlo. Lo siento mucho, porque para mí el debate principal está situado en otra parte. Yo quería hablar de este primer bloque al que me he referido y que guarda relación precisamente con la aplicación de los estatutos de autonomía, pero es evidente que esta cuestión es demasiado grave para pasarla por alto. De hecho, lo que se está pretendiendo es una derogación de la justicia universal. Esta es la cuestión de fondo.

En relación con esta cuestión, estamos en contra -y lo quiero decir antes de que se me pase- de lo que se ha hecho, y es que en el Senado se ha introducido de tapadillo una enmienda, la número 97, que ha sido suscrita por el Grupo Popular y el Socialista, y que guarda relación con la creación de un mecanismo nacional para la prevención de la tortura, algo previsto en la convención del 2002, suscrita en Nueva York, y resulta que lo que se hace es remitirlo al Defensor del Pueblo. Es algo irrisorio. Están haciendo trampa, y esto tampoco teníamos que discutirlo hoy, porque no tiene relación con la Oficina Judicial.

Nuestro grupo ha presentado dos enmiendas en relación con la pretendida reforma del artículo 23.4. En realidad, pretenden continuar como estábamos o perfeccionar un poco la cuestión.

¿Qué es lo que estamos debatiendo aquí? Estamos debatiendo una cuestión muy sencilla: que todavía hay -y la ha habido durante años- impunidad en relación con los crímenes de genocidio y contra la humanidad. Este es el problema: que haya impunidad. Se confunde a la opinión pública diciendo que existen unos tribunales penales internacionales, y como la gente lo lee en la prensa, no entiende que los jueces aborden asuntos del Tíbet o de Latinoamérica, porque ya existe un Tribunal Penal Internacional. Pero se está escondiendo la cuestión de fondo, y es que la justicia penal internacional es limitada, pues los tribunales penales internacionales solo tienen competencia en relación con los nacionales y los territorios de aquellos países que han suscrito los convenios en virtud de los cuales se crean dichos tribunales penales, con lo cual es evidente y es fácil sospechar que aquellos países que más han violado los derechos humanos son justamente los que no suscriben esos convenios internacionales.

¿Qué se argumenta? Se dice que en nuestro derecho la tradición jurídica -y es verdad- para la jurisdicción es el concepto de nacionalidad y el de territorialidad. Pero resulta que ha aparecido un campo nuevo en la justicia: la justicia universal y, por suerte, se han reconocido unos derechos nuevos. Parece que por fin la humanidad está saliendo del estadio animal para ser humana y hay derechos humanos, y estos derechos tienen unas características particulares en virtud de las cuales existe un concepto que es el de justicia universal. Cualquiera de la calle puede entender este concepto fácilmente. Si en relación a los derechos humanos hay un derecho universal que, además, es imprescriptible, cualquier juez de cualquier parte del mundo debería poder juzgar y perseguir ese delito universal e imprescriptible que se ha cometido. El objetivo es que no queden impunes estos delitos que, a lo largo de la historia, siempre han quedado impunes, y justo ahora empieza a no ser así.

¿Qué es lo que se ha hecho? ¿En el Estado español se ha logrado un avance en esta cuestión? Y lo digo entre paréntesis, porque se trata de un avance en relación con lo que pasa fuera, porque en relación con lo que pasa dentro, nada de nada, ningún avance, porque luego hablaré de la Ley de la memoria. ¡Vaya pena! Una de las cosas que sí que me avergüenza es ver a jueces nuestros persiguiendo por el mundo ciertos delitos cuando aquí al president Companys todavía no se le ha restablecido plenamente su dignidad, ni tampoco la de todos los catalanes que se ven afectados por esta cuestión. Pero dejo esto aparte, porque ya hablaremos sobre ello. Lo que está claro es que hay una jurisdicción universal, que se ha avanzado en relación con esta cuestión en el Estado español y que ahora se quiere dar marcha atrás. Esto no es una novedad, porque en realidad el Tribunal Supremo ya ha intentado en diversas ocasiones hacer esta marcha atrás. Lo que es una novedad es que el Partido Socialista pacte esto con el Partido Popular. Esto es una novedad y lo digo con una inmensa tristeza, porque hasta ahora se han producido estos avances en parte gracias al Partido Socialista. Esos avances se habían hecho justamente con la colaboración de toda la gente que propiciamos el cambio democrático en este Estado.

Quien expresa con una claridad meridiana de qué estamos hablando cuando hablamos de justicia universal es el Tribunal Constitucional. Hoy lo voy a citar, aunque ya saben que para mí el Tribunal Constitucional hoy en día está muy deslegitimado. Pero en el año 2005, en la sentencia 237, en relación con una sentencia del Tribunal Supremo que hacía una interpretación tan restrictiva como la que se pretende hoy en día, se decía que la persecución internacional y transfronteriza que pretende imponer el principio de justicia universal se basa exclusivamente en las particulares características de los delitos sometidos a ella, cuya lesividad trasciende de las concretas víctimas y alcanza a la comunidad internacional en su conjunto. Consecuentemente, su persecución y sanción constituyen no solo un compromiso, sino también un interés compartido de todos los Estados cuya legitimidad, en consecuencia, no depende de ulteriores intereses particulares de cada uno de ellos. Del mismo modo -continuaba-, la concepción de la jurisdicción universal en el derecho internacional actualmente vigente no se configura en torno a vínculos de conexión fundados en particulares intereses estatales. Es justamente lo contrario de lo que está pasando ahora: particulares intereses estatales están forzando al Estado español a cambiar de posición respecto a una cuestión que afecta a derechos fundamentales.

Termino aquí, pues continuaré durante el turno de portavoces. Cedo la palabra a mi compañero de grupo, Jordi Guillot, que hará una intervención complementaria a la nuestra, ya que sus enmiendas y las nuestras, las de Iniciativa per Catalunya Verds, Esquerra Unida i Alternativa y Esquerra Republicana son conjuntas en este caso.

Escrit per Miquel Bofill el 26/10/2009 | Enllaç Permanent
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El PSOE pacta amb el PP una llei d'asil restrictiva

Evidentment, ens hi vam oposar, en una jornada (el 7 d'octubre) tensa en relació amb els drets humans, ja que a més d'aquest projecte de llei (aquí en trobareu el text que va aprovar el Senat), en el marc de la reforma de la Llei Orgànica del Poder Judicial per adaptar-la al nou funcionament de l'oficina judicial, el govern del PSOE d'acord amb el PP, o viceversa, que és el mateix, van col·locar, colar, una esmena que restringeix la possibilitat que un jutge de l'Estat espanyol pugui perseguir delictes de genocidi i de lesa humanitat als casos en què hi hagi algú de nacionalitat espanyola implicat.

En relació amb el dret d'asil, em vaig partir el torn de defensa d'esmenes amb el senador Nuet, d'ICV-EUiA, per expressar el meu desacord amb la reforma proposada com a representant d'Esquerra i com a persona nascuda a l'exili.

Aquesta va ser la meva intervenció tal com figura en el Diari de Sessions del Senat:

El señor BOFILL ABELLÓ: (El señor Bofill Abelló inicia su intervención en catalán, que se reproduce según el texto que facilita a la Redacción del Diario de Sesiones):

Gràcies president,

Quatre paraules i un poema. Els meus pares dos ciudatans catalans, molt joves, van haver de fugir de l'ocupació de Catalunya per les tropes franquistes i Xile, on jo vaig néixer, els va acollir sense reticències especials, hi van fer una part de la seva vida, hi van arribar a tenir tots els drets com qualsevol ciutadà xilè… i ara nosaltres como a país democrátic també hem de saber ser generosos i solidaris. Aquest projecte de llei d'asil que avui se'ns proposa enlloc d'avançar, restringeix drets i per a nosaltres, Esquerra Republicana de Catalunya, no és aceptable.

Hecha la defensa técnica y política de nuestras enmiendas por el senador Nuet, decía que los senadores de Esquerra Republicana votaremos en contra de un proyecto que restringe el derecho de asilo, a pesar de que se hayan pulido algunas aristas en el Senado. Por una vez, me he permitido argumentar con una experiencia personal que ha marcado mi existencia de catalán nacido en el exilio.

Para terminar, permítanme que les lea, si no me emociono demasiado, un poema que hace referencia a esa experiencia y al dolor y la esperanza de los que sufren regímenes de opresión. (El señor senador termina su intervención en catalán que se reproduce según el texto que facilita a la Redacción del Diario de Sesiones): «Quins missatges frustrats // ens omplen els ulls. // Aterreix la por de tants // esbarzers. // Les punxes s'arrapen // a les mans, petits martiris, // flocs de llum-engrapades // mentides en cada floc lluent. // S'esllavissa l'espant // sense fi, i // les botes s'ensorren en // el llot de tants dies. // L'ordre un desgavell, un caos // de malediccions, d'enveges. // Tants morts amb ulls // oberts que ens miren. // Però encara floreixen geranis i // hi ha ocells que volen a // mig aire. // Avui, onze de setembre, // sols la mar ens separa.» (La señora Fernández Sanz: ¡Tradúzcalo!-Aplausos.)

La veritat és que em va costar aguantar l'emoció en llegir aquests versos, cosa que va provocar un cert climax a l'hemicicle i un moviment de solidaritat de gent diversa de tots els grups, que agraeixo, més enllà del fet que finalment de poc va servir perquè tothom va acabar votant el que els manava la disciplina de partit (amb algunes honroses excepcions, que jo sàpiga, en el grup del PSOE). Aquest "traduzcalo!" de l'exministra Matilde Fernández cal dir que no va tenir una connotació crítica amb el fet que el llegís en català, sinó que, com va venir a explicar-me al meu escó, volia realment conèixer el contingut del poema que vaig llegir, per això, a posteriori, n'he fet una versió castellana, d'estar per casa, per a aquells a qui pogués interessar.

Escrit per Miquel Bofill el 26/10/2009 | Enllaç Permanent
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Benvinguts

Em dic Miquel Bofill i Abelló. Sóc senador per la circumscripció de Girona de l’Entesa Catalana de Progrés (PSC-ERC-ICV-EUiA) i un dels quatre senadors d’Esquerra Republicana de Catalunya que formen part d’aquesta coalició catalanista d’esquerres al Senat.
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