Davant la compareixença del ministre de Cultura al Senat

Avui ha comparegut el ministre de Cultura a la Comissió de Cultura del Senat per explicar les línies generals d'actuació del seu ministeri en aquesta legislatura. Aquestes són les notes en què he basat la meva intervenció:

Gràcies, president,

Bon dia, senyor ministre, benvingut novament en aquesta Comissió de Cultura, en un dia particularment assenyalat ja que Sant Joan és la diada nacional dels Països Catalans.

Malauradament, podria començar amb un com dèiem ahir, ja que tornem a iniciar una legislatura sense haver normalitzat l’ús de la llengua catalana, la llengua pròpia dels ciutadans i del territori que represento, i de més de 10 milions de ciutadans d’aquest Estat, a Catalunya, al País Valencià, a les Illes Balears i en la franja d’Aragó que limita amb Catalunya. És una autèntica anomalia democràtica. No han faltat els bons propòsits del president del Senat d’avançar en la normalització de l’ús de totes les llengües oficials, bons propòsits que suposo que també deu compartir el president d’aquesta Comissió. Segurament, en aquesta Comissió de Cultura ens emplenarem també de bones paraules sobre la pluralitat i sobre la diversitat cultural. Però, senyors, com bé saben, la pluralitat com la democràcia es protegeix i es construeix exercint-la. Per tant, cal reformar ja el Reglament per fer possible en aquesta cambra l’exercici efectiu del plurilingüisme, del qual tant es parla i tan poc s’exerceix.

Senyor president, senyors senadors, senyor ministre apel•lo a la seva sensibilitat cultural i a la seva responsabilitat democràtica, perquè hi contribueixin. Per la part que ens toca no deixarem d’insistir i no renunciarem a l’ús de la nostra llengua en l’exercici de la nostra funció represenativa. Les llengües no haurien de ser motiu de confrontació sinó d’entesa, i per això mateix convé que no oblidem mai que qui provoca el conflicte no és el qui les parla, sinó qui les prohibeix.

Y ahora, fruto de una falta de reconocimiento que equivale a una prohibición, por imperativo legal continuo en castellano.

Decía en catalán que desgraciadamente hemos vuelto a empezar una legislatura sin una normalización del uso de la lengua propia de los ciudadanos y del territorio que represento, y de más de 10 millones de ciudadanos. Una anomalía democrática, ante la cual no han faltado los buenos propósitos de enmienda, que supongo que también comparte el presidente de esta comisión de Cultura, comisión que seguramente se llenará también de buenas palabras sobre la diversidad cultural. Pero, como saben, la pluralidad como la democracia se protege ejerciéndola. Por ello, señor presidente, señores senadores, señor ministro apelaba y apelo a su sensibilidad cultural, a su responsabilidad democrática y a su influencia política para que se haga realidad la reforma del Reglamento que haga posible en esta cámara el ejercicio del plurilingüismo. Por nuestra parte no renunciaremos al uso de nuestra lengua en el ejercicio de nuestra función representativa. Las lenguas no deberían ser nunca motivo de confrontación, por eso conviene que no olvidemos que quien provoca el conflicto no es quien las habla, sino quien las prohíbe. Y ahora mismo si estoy hablando en castellano y no en catalán es porque el Reglamento me obliga a ello, que aunque no lo sea directamente se me antoja que es lo más próximo que conozco a una prohibición. El conflicto, pues, existe y se irá haciendo cada vez más patente si no se le pone remedio permitiendo el uso de las lenguas oficiales en esta cámara y creando un servicio de interpretación simultánea, como ya funciona con normalidad en la Comisión General de CCAA.


El señor ministro se sorprenderá quizás ante el hecho que haya consumido una parte de mi tiempo con está ya cansina letanía de la justa demanda de respeto de la pluralidad lingüística. Pero creo que tampoco es tan ajena al propósito de su comparecencia que al fin y al cabo no es otro que el debate entorno a los proyectos de su ministerio para fortalecer, enriquecer desde el Estado español justamente la diversidad cultural aquí y en el mundo.

El Estado español, con su ministerio a la cabeza, suscribió con entusiasmo la Convención sobre la diversidad cultural de la Unesco que se aprobó en su asamblea de octubre de 2005, entre otras cosas, y abro comillas “recordando que la diversidad lingüística es un elemento fundamental de la diversidad cultural”.

Nuestro grupo quisiera saber cuál es el Plan del ministerio de Cultura no solo para promover la cultura española en español/castellano en el espacio iberoamericano y para su proyección internacional, sino también cuál es su Plan conjunto con las Comunidades Autónomas en relación con la promoción de la propia diversidad cultural interna en el Estado español, particularmente por lo que se refiere a las culturas catalana, gallega o vasca y a la diversidad lingüística en el Estado español,

cuál es su contribución al fortalecimiento de los vínculos de estas culturales dentro su propio espacio cultural, que en el caso catalán se refiere a cuatro comunidades autónomas del Estado español, a Andorra, a un departamento del Estado francès y a una ciudad de Cerdeña, además de la diáspora catalana en el mundo

cuáles son sus líneas de actuación y sus presupuestos para la proyección de dicha pluralidad cultural y lingüística en Europa y en el mundo,

En su intervención (en el Congreso/hoy) ha afirmado usted que dedicarán “un esfuerzo preferente a fomentar la presencia en el exterior de las grandes instituciones culturales adscritas al ministerio de Cultura”. Nosotros creemos que sería mucho más acorde con la realidad plural del Estado y con la actual división competencial que se hubiera referido usted a las grandes instituciones culturales adscritas al ministerio de Cultura o a las Comunidades Autónomas. De la misma forma nos sorprende enormemente que al plantear acertadamente la elaboración de un amplio programa cultural con ocasión de la Presidencia española de la Unión Europea en 2010 no se acuerde de la colaboración con las CCAA y que nos hable de aprovechar la ocasión europea para “resaltar la dimensión iberoamericana de nuestra cultura plural”, según sus propias palabras, y no diga nada de las culturas y las lenguas catalana, vasca o gallega, europeas como la que más y necesitadas de proyección y reconocimiento europeo e internacional.

Mire, señor ministro, como hemos comentado en otras ocasiones, seguramente a los catalanes nos pueda convenir viajar en el mismo tren con la cultura de expresión lingüística castellana y las otras culturas del Estado, pero con al menos dos condiciones: una es que se haga en colaboración con la consejería de Cultura de nuestro gobierno y la otra, y fundamental, es que en ese viaje seamos visibles, se proyecte nuestra realidad cultural y lingüística. En este sentido me permito sugerirle, por ejemplo, que en todas las ferias del libro en que participe su ministerio los libros en catalán no solo estén presentes sino que aparezcan claramente como tales bajo un rotulo especifico y no bajo un confuso “lenguas cooficiales”, como por lo visto sucedió en Praga. Y lo mismo debería hacerse con todas las manifestaciones culturales que expresan la pluralidad de la cultura catalana, tanto si utilizan el canal lingüístico como si no lo hacen. Los pintores catalanes pueden ser tan catalanes como los escritores, en tanto que creadores que surgen en un contexto cultural singular para, reinterpretando la propia cultura o con voluntad de romper con ella, proyectarse en lo universal, no los ahoguen con el adjetivo español, que a veces puede explicar algo pero a veces puede tergiversarlo, y, como mínimo, admitan que existen en el Estado español otras culturas ricas, vivas, con potencial creativo, y procuren cumplir con su deber de fomentarlas y difundirlas, porque la difusión, el contacto con el público, con la gente es oxigeno para los creadores, para las culturas.

Aunque preferiríamos un ministerio menos expansivo y más escrupuloso con el pluralismo, más un ministerio de las culturas que el de una sola cultura española y casi exclusivamente en castellano, no le vamos a discutir la existencia de su ministerio, porque seguramente sería estéril.

Simplemente creemos que sea cual sea el organismo del gobierno del Estado que se ocupe de cultura debería hacerlo teniendo en cuenta que:

1) son los ciudadanos quienes sufragan sus presupuestos;

2) casi un tercio de estos ciudadanos viven en comunidades con una lengua propia distinta al castellano y con una cultura de largo recorrido, también hacia el futuro porque esa es la voluntad de sus ciudadanos;

3) su función, la del ministerio, en el contexto de las extensísimas competencias autonómicas en materia cultural, desde nuestro punto de vista, debería ser complementaria, nunca concurrencial y menos substitutoria, a la de las CCAA, y sobretodo debería fomentar la colaboración;

y 4) debería actuar con total transparencia, informando y consultando a las CCAA, también en el terreno presupuestario, transparencia en relación a como se asignan los recursos, y criterios de proporcionalidad, es decir distribución de recursos en relación con el esfuerzo que hace cada CCAA en materia cultural; (las convocatorias de subvenciones deberían ser también totalmente transparentes, en un régimen de concurrencia, en que se hicieran explícitos los motivos por los que unos proyectos se subvencionan y otros no)

Diciéndolo rápido se trataría de dejar de mirarse en el espejo centralista de corte francés y de comprometerse plenamente, sin miedo, con la diversidad cultural, la descentralización, la autonomía…

A nosotros, la verdad, nos cuesta entender esa voluntad que usted ha manifestado no solo de conservar algunos grandes buques insignia de la cultura, con una historia y un patrimonio importantes, sino de añadir a la flota del ministerio algunos más de nueva creación (artes visuales, moda, etnografía, artes escénicas y músicas históricas, conservación y restauración de fondos fílmicos, circo, mediterráneo…). Nos gustaría, dicho sea de paso, conocer en que previsión presupuestaria se basa la expansión prevista, como nos gustaría saber cuales son los criterios para su ubicación (mayoritariamente en Madrid y ambas Castillas). Sobretodo, nos preguntamos si se ha hecho un estudio y una consulta a las CCAA previo a ese diseño para conocer en el conjunto del Estado que proyectos de gran alcance se están desarrollando y cuáles por su dimensión, patrimonio, proyección… pueden ser merecedores de la colaboración del Estado. Sin estas explicaciones, con mayor detalle y exhaustividad seguramente del que permite una comparecencia, estas decisiones aparecen ante la ciudadanía como arbitrarias o, peor, fruto de presiones, intereses… que no conocemos, pero que se nos antojan bastante alejados de cualquier proyecto plural y federalizante.

También nos gustaría una explicación clara sobre la administración del 1% Cultural, que seguramente necesitaría de un informe específico y de una sesión larga y con este único objeto. Los alcaldes, los concejales, los ciudadanos nos piden explicaciones, y nosotros le trasladamos hoy esta exigencia. En mi caso le diré que el territorio de Girona esta en este momento siendo cuarteado por las grandes obras: ampliación de la autopista, transformación de la antigua N-II en autovía, nueva vía de tren de alta velocidad, gasoducto, nueva línea eléctrica de muy alta tensión, y la ciudadanía espera compensaciones en inversiones culturales con cargo a ese tan nombrado y codiciado como poco claro 1%.

Por lo que se refiere al desarrollo normativo también deberían tener en cuenta que hay CCAA como Catalunya que sí que han legislado en materia de Patrimonio o de Archivoss.

La conferencia sectorial podría ser un instrumento para esa actuación más acorde con el fomento de la pluralidad cultural que reclamamos. Pero, para ello, necesitaría seguramente otra orientación, que considerará que si bien tenemos 17 CCAA, que responden a realidades históricas y culturales muy distintas, en el Estado español hay cuatro grandes bloques culturales, que comprenden territorios de distintas CCAA, en torno también a cuatro grandes realidades lingüísticas, con una notable vitalidad a lo largo de siglos y con una manifiesta voluntad de futuro, de proyección y de reconocimiento en Europa y en el mundo.

La televisión cultural podría ser una herramienta muy útil para fomentar la pluralidad lingüística, el intercambio cultural y la comprensión entre los ciudadanos, para sacar del armario ante los ojos de todos los ciudadanos del Estado el plurilingüismo, la normalidad del uso y la vitalidad de nuestras lenguas. ¿Han previsto ustedes que sus emisiones sean en las cuatro lenguas para todo el Estado? ¿Qué organismos y que responsables impulsan el proyecto? ¿Han previsto la colaboración de las CCAA? ¿Van a tener en cuenta proyectos paralelos como los que se plantean desde Catalunya y en relación con proyectos europeos?

Volviendo a lo más cercano, y esperemos que inmediato, desde nuestro grupo le planteamos que, previa consulta con nuestra consejería de Cultura, adopte las disposiciones necesarias para realizar las inversiones necesarias para que el Museo Arqueológico de Tarragona pueda instalar su sede en lo que había sido la fábrica de tabacos y para traspasar a la Generalitat de Catalunya la parte que corresponda al Estado de la titularidad de dicho Museo.

También creemos que es imprescindible que incluyan en sus proyectos la creación de un fondo de adquisición de obras de arte (sea por compra o por dación) en relación con las necesidades de algunos de las grandes instituciones museísticas de Catalunya, como el MNAC que necesita incorporar a su discurso el arte del siglo XX, al cual tanto han contribuido los movimientos artísticos y los artistas enraizados en Catalunya, tal como el Prado ha podido incorporar gracias a la ampliación el siglo XIX en su discurso, mientras en Madrid el XX está bien representado en el Reina Sofía, en gran parte por obras de artistas catalanes justamente gracias a daciones que el Estado ha derivado hacia los fondos de arte de dicho museo y que nosotros le pedimos que nutran también al MNAC o al MACBA.

En relación a los temas territoriales resulta triste constatar que en el 2004 me interesaba por la situación de las bibliotecas y los archivos provinciales de Barcelona y Girona, y hoy deba volver a hacerlo.

Finalmente, lo siento, es inevitable insistir en el asunto de los papeles, de los documentos expoliados por el franquismo. ¿Cuál va a ser el calendario de su restitución a sus legítimos propietarios? ¿Para cuándo el retorno de las siete cajas de papeles de la Generalitat que se quedaron por el camino?

Gràcies per la seva atenció senyor ministre. Espero amb interès la seva resposta.

Escrit per Miquel Bofill el 24/06/2008 | Enllaç Permanent
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Em dic Miquel Bofill i Abelló. Sóc senador per la circumscripció de Girona de l’Entesa Catalana de Progrés (PSC-ERC-ICV-EUiA) i un dels quatre senadors d’Esquerra Republicana de Catalunya que formen part d’aquesta coalició catalanista d’esquerres al Senat.
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