El ministre de Cultura va comparèixer a la Comissió de Cultura del Senat per explicar les línies generals d'actuació del seu ministeri, a petició del PP i del senador Pere Sampol, del PS de Mallorca (al costat del qual, la veritat sigui dita, no em sento tan sol defensant la nostra llengua i la nostra cultura en aquesta Comissió); en canvi, ha refusat comparèixer per explicar la seva política davant el plurilingüisme i la pluriculturalitat de l'Estat i per explicar-se sobre els papers robats pels franquistes, tal com li havia demanat en nom de l'Entesa Catalana de Progrés.
Aquesta va ser la meva intervenció tal com figura al diari de sessions:
Por el Grupo Parlamentario Entesa Catalana de Progrés, tiene la palabra el senador Bofill.
El señor BOFILL ABELLÓ: (El señor senador inicia su intervención en catalán, que se reproduce según el texto que facilita a la Redacción del Diario de Sesiones): «Gràcies presidenta.
Bon dia, senyor Molina, és una satisfacció poder saludar-lo novament en aquesta comissió, ara com a ministre de Cultura. El seu nomenament, el nomenament al capdavant del ministeri d'una persona del món de la cultura i les lletres, d'origen gallec i escriptor en castellà i gallec, amb un coneixement personal de Catalunya, va ser rebut amb els millors auguris en el meu país, després d'una trajectòria al capdavant de l'Instituto Cervantes oberta a la pluralitat cultural i lingüística dels territoris ibèrics. Esperem que en els pocs mesos que queden per a la fi de la legislatura tingui temps per imprimir a l'acció cultural un segell d'especial atenció a la pluralitat i que almenys li deixin el marge de maniobra suficient per acabar bé alguns projectes i obres, i per obtenir un èxit democràtic de gran significació, i complir la llei, restituint en aquesta legislatura als seus únics i legítims propietaris els documents que hi ha a Salamanca expoliats a ciutadans i entitats de Catalunya per la força miserable de les armes.»
Continúo mi intervención en castellano por imperativo legal y para que nadie se queje, aun sabiendo que usted me entiende perfectamente en catalán y que, en pura lógica, como decía Unamuno, un ciudadano culto de la península, además del castellano debería conocer el gallego, el portugués y el catalán.
Voy a continuar en castellano, pero no sin antes expresar mi protesta tranquila y mi malestar, del mismo modo que lo he hecho en estos últimos cuatro años, por el hecho de que en la Comisión de Cultura de una Cámara territorial de un Estado plurilingüe y que al final de un período legislativo con un Gobierno que hizo bandera de la pluralidad, todavía algunos no podamos expresarnos en la lengua de los ciudadanos y territorios a los que representamos porque aún no hemos conseguido -y también me siento responsable de ello- modificar el reglamento. Creo que sería bueno que al menos termináramos la legislatura con el buen propósito de llevar a cabo esta modificación o, al menos, que se haga al inicio de la próxima legislatura. Me parece que ésta no es una situación de recibo en el Estado actual y que, además, sería un ejemplo para el mundo que el Senado fuese plurilingüe.
En relación con la pluralidad lingüística y cultural, suscribo plenamente las palabras del senador Sampol, de las Illes Balears; me gusta sentirme bien acompañado. Vamos aumentando y me parece bien, máxime porque pertenece a una comunidad autónoma que no es la catalana, con lo cual ambos podemos defender el concepto de Països Catalans, que a algunos les molesta tanto.
Asimismo, suscribo y comparto plenamente las palabras del senador Maqueda, del País Vasco, incluso en aquello que corresponde a reivindicaciones de su comunidad autónoma, como en el caso del Guernica, como hemos manifestado en varias ocasiones, o la cuestión de los papeles vascos de Salamanca, que además guardan una gran relación con los papeles catalanes porque una parte de estos documentos estuvieron en Cataluña.
En relación con la pluralidad, creo que de las generalidades y las buenas palabras -que para empezar estaban bien y son infinitamente mejores que las negaciones- deberíamos pasar a la concreción de las leyes, de los reglamentos, de los proyectos y los números; a las cifras que se están dedicando realmente a la pluralidad lingüística y a las que se están dedicando a otros aspectos, que me parecen perfectamente encomiables y necesarios, porque cada uno tiene su peso específico y, seguramente, es mayor en el caso del castellano, pero también deberíamos analizar si se están cumpliendo las expectativas con respecto a las otras lenguas.
Mi grupo parlamentario solicitó su comparecencia para que explicara la política del Ministerio de Cultura y del Gobierno del Estado en relación con la pluralidad cultural y el plurilingüismo en el Estado español, en relación con su fomento y su difusión en las comunidades autónomas de habla castellana -que es un aspecto que ha abordado el senador Sampol y me parece muy importante-, porque si no lo compartimos no existirá el plurilingüismo; sin embargo, esta solicitud está todavía pendiente y esperamos que usted la pueda atender antes de la finalización de la legislatura.
Decía Keynes, el economista, que la dificultad reside no tanto en desarrollar nuevas ideas como en escapar a las viejas; y, en el caso de la España monolingüe, castellana, las viejas ideas son las de la España una, grande y libre, de una sola lengua y una sola cultura española dominante que sólo tolera otras lenguas y otras culturas en el territorio del Estado si están confinadas y, más o menos, minorizadas. Se trata de viejas ideas que van ataviadas con el viejo sayo de la tradición o con un manto de un cosmopolitismo de tintes de modernidad, pero que menosprecia lo diferente, lo pequeño y, en definitiva, lo que no entiende; no acepta de buen grado que en nuestros territorios y en nuestras
sociedades viven y conviven personas, entidades e instituciones que se expresan en cuatro grandes lenguas nacionales. Insisto en que no se trata de una sola lengua nacional sino de cuatro: el castellano, el catalán, el gallego y el euskera; que viven y conviven cuatro grandes culturas nacionales: la española, de expresión lingüística castellana, la euskaldun, la gallega y la catalana, o catalana-valenciano-balear. Se trata de lenguas y culturas -unas más grandes que otras- con un arraigo nacional propio, con una realidad dialectal, demográfica y territorial distinta, en cualquier caso, estamos hablando de millones de ciudadanos; culturas que se encuentran, además, confrontadas a los retos de una historia de relaciones convulsas entre ellas y a los retos de la nueva pluralidad cultural que trae consigo la globalización de las nuevas migraciones porque tampoco somos simplones y vamos a decir que la pluralidad sólo nos cubre a nosotros sino que hay otras realidades que también debemos asumir y que estas culturas nacionales arraigadas deben asumir como un reto respecto a su propia identidad y respecto seguramente a la identidad futura que se está construyendo.
Las viejas ideas de la cultura española, poco abierta a la pluralidad, perviven en buena parte -y aquí entramos ya en lo que usted ha expuesto- con pocos cambios, al igual que sus viejas estructuras institucionales, porque no se ha querido asumir el debate sobre qué nuevo papel, dentro de la construcción de las autonomías y de un nuevo Estado compuesto, corresponde a algunas grandes instituciones de titularidad estatal, que aún ostentan el título de nacional, como justamente los que han sido objeto de su intervención: el Archivo Nacional, los museos nacionales y la Biblioteca Nacional. Por cierto, esta última inició su andadura en 1714 con los documentos expoliados a los nobles austracistas emigrados en Viena y los documentos que fueron incautados por el centralismo de nuevo cuño francocastellano y borbónico.
No se ha planteado el debate sobre el papel del Ministerio de Cultura en esta nueva realidad de un Estado compuesto, es decir, aunque se está definiendo sobre la marcha, no ha habido un debate abierto al respecto, y creo que eso viene generando algunos problemas, algunas disfunciones e incomprensiones. No vamos a mantener hoy este debate, pero nos gustaría celebrarlo.
Por tanto, respecto a las conclusiones sobre actuaciones necesarias que hay que llevar a cabo, como la modernización de las instituciones, así como su estructura interna, hay que saber cómo se está haciendo y, en mi opinión, se está llevando a cabo sin apenas plantear el papel que tienen en esta nueva realidad. No se está planteando si hay que reforzar algunas instituciones paralelas o parecidas a las que ya existen en las comunidades autónomas y si las comunidades no deberían jugar un papel en el conjunto del Estado, porque, en general, si usted revisa los papeles, verá que las principales inversiones previstas para esta modernización y las nuevas estructuras que se están desarrollando son para instituciones radicadas en Madrid. Y esto sucede incluso respecto a instituciones de nuevo cuño, es decir, ya no se trata solo de las grandes instituciones heredadas de épocas imperiales pasadas. Y creo que, cuando menos, se debería discutir sobre esta cuestión.
Este es el caso, por ejemplo, del nuevo centro de artes visuales, que usted sitúa en el edificio de Tabacalera, y que, por cierto, debe de servir para todo, porque la señora ministra ya nos había anunciado que allí se iban a ubicar otras no sé cuántas cosas, como un centro de apoyo a la restauración museística.
Asimismo, no sé si ustedes han tenido en cuenta -lo pregunto, porque a lo mejor resulta que este proyecto ya se encuentra incardinado con otro aprobado en Cataluña y no lo conozco-, puesto que en nuestra comunidad existe un centro de artes visuales, llamado Centro de Desarrollo Audiovisual, pionero en Europa, con voluntad de proyección en todo el Estado, que dicho centro puede vincularse con la Facultad de Comunicación Audiovisual de la Universidad Pompeu Fabra, que por ahora es la mejor del Estado.
Insisto, pues, en que estas cuestiones se tienen que plantear y debatir. No sé dónde debería ser, quizá en la conferencia sectorial, pero estas cuestiones se tienen que hablar, porque el Estado actúa con el dinero de todos. Finalmente, es una cuestión económica, por lo que también deberíamos hablar de números, de las cantidades reales que se están destinando a cada una de estas actuaciones.
Se felicita, con razón, de la gran transformación en curso en el Museo del Prado -desde luego, tengo muy buena relación con Miguel Zugaza y me gusta cómo está trabajando, con una inversión multimillonaria-, pero esta obra también está radicada en Madrid, una actuación a la que podríamos añadir un etcétera. Y que conste, como ya he dicho en relación al Prado, que no nos oponemos por principio a nada y aún menos a la modernización necesaria de estas instituciones. Solo resaltamos la lógica centralista de mucho de lo que se hace con dinero que es de todos los ciudadanos del Estado sin que haya un debate a fondo en el que participemos todos.
Pero, atención, además hay otra cuestión. Esta lógica también tiene un corolario, que es la construcción de otras estructuras e instituciones con vocación de servicio estatal en relación con las otras culturas y lenguas nacionales, porque, en realidad, usted sabe muy bien que nuestras culturas necesitan, quizá aún más que la cultura española castellana, un Estado a su favor, y eso no hay que olvidarlo. Y si este Estado a nuestro favor no es el Estado español, será otro. Me parece que a veces este tema sobre separadores y separatistas va muy ligado.
Por nuestra parte, lo que pediríamos es que aumentaran los contactos a todos los niveles con las consejerías de Cultura de las comunidades autónomas, particularmente con aquellas que tienen una cultura y una lengua propias, y que aprovechara este plan de modernización de instituciones culturales -creo que es una buena oportunidad- no solo para abrirlas a la participación sectorial profesional, que es una actuación encomiable, sino para plantear su papel en esto que se ha dado en llamar el Estado de las autonomías.
Espero que con usted al frente del ministerio podamos encontrar caminos para corregir esta visión aún tan centralista, que notamos también en las propuestas legislativas realizadas, porque me felicito de que la Ley del cine se haya desencallado, igual que la Ley del libro, pero, tal como llegaron ambas leyes al Congreso de los Diputados, desde el punto de vista de la lectura de nuestro Estatuto de Autonomía, eran totalmente inaceptables, tal y como, por otro lado, nuestros órganos consultivos nos indicaron.
Son demasiados temas para una sola comparecencia y realmente es una lástima. En todo caso, quiero referirme a algunos asuntos concretos que nos preocupan.
En primer lugar, en cuanto a bibliotecas, usted ha citado la Biblioteca Central Urbana de Barcelona y la de Girona y supongo que lo ha hecho porque en el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado están otra vez presentes, pero eso quiere decir que la inversión no se realizó plenamente por problemas. Y resulta evidente que es necesario no solo que estos equipamientos figuren en los Presupuestos Generales del Estado sino también que se materialicen, porque se trata de instituciones muy importantes. En el caso de Girona, promovida por la Diputación, la construcción de una nueva biblioteca como gran centro cultural depende del traslado de la biblioteca actual, es decir, no se puede realizar porque dicho espacio está ocupado por la biblioteca provincial.
Nos ha hablado de archivos provinciales y me hubiera gustado que en esa lista figurase, aunque a lo mejor se incluía en el etcétera, el archivo provincial de Girona, aún pendiente y que, como senador por la provincia, debo señalar.
Ningún portavoz se ha referido hoy al uno por ciento cultural, aunque sí se consideró en la última sesión celebrada en el Congreso de los Diputados. Me referiré a una cuestión que me han comentado esta misma semana. ¿Podría indicarnos qué organismo lo gestiona? ¿Dónde está la ventanilla del uno por ciento cultural? ¿Quién es el responsable de su gestión? Los ayuntamientos ven su territorio trinchado por carreteras y ferrocarriles de titularidad estatal, pero la gente quiere saber dónde está el uno por ciento cultural y me preguntan cómo se pide. Yo sí lo sé, como sé que hay mil vericuetos, que, por otro lado, constituyen un paraíso para el favoritismo, pero, como estamos en un momento para la transparencia, me parece que hay una cierta confusión respecto a los posibles beneficiarios del uno por ciento cultural acerca de cómo se tramita, adónde hay que dirigirse, etcétera.
En cuanto al circo y artes de movimiento, tenemos en marcha un gran proyecto del Centre de les Arts del Moviment. Se lo digo porque, como respecto a las audiovisuales no sé si se nos ha tenido en cuenta, al menos en este tema quiero que sepa que tenemos en marcha un gran centro y esperamos contar con financiación estatal, tal y como corresponde por otro lado.
Asimismo, consideramos importante que se materialice el canal de televisión digital cultural, como usted nos ha anunciado, y sabe que, en relación con el centro de San Cugat y su reconversión, está planteada la posibilidad de que se genere desde dicho centro. Entendemos que dicho canal ha de tener vocación europea, pluricultural y plurilingüística, sus emisiones en catalán serían para todo el Estado y creemos que puede ser un instrumento muy poderoso para fomentar el plurilingüismo en el Estado.
También necesitamos que se cumplan las previsiones iniciales de financiación del Estado en relación con algunas de nuestras grandes instituciones como el Teatro Lliure, el Macba o el MNAC, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, que están más o menos en curso, hay negociaciones, no estoy planteando aquí una especie de plataforma reivindicativa porque, en realidad, son cuestiones que ya se están tratando, pero sí es cierto que en los presupuestos de este año y de años anteriores ha habido rebajas presupuestarias del orden de medio millón de euros o de un millón de euros que están lejos de los presupuestos comparativamente faraónicos de algunas instituciones radicadas en Madrid y nos parece importante que no se regatee.
Queremos que se cumpla el Estatuto de Autonomía de Cataluña en relación con el Archivo de la Corona de Aragón, de lo que tampoco se ha hablado. Por cierto, la prensa dio la noticia mal, se dijo: El ministro de Cultura visita el Museo Corona de Aragón y no se lo dice al consejero de Cultura. Esto lo dijo así la prensa y yo sé que no es cierto, porque sé que usted luego ha estado con el consejero. Creo que es interesante que se plantee y que en relación con este asunto las buenas relaciones permitan desbloquearlo.
Finalmente, no puedo terminar mi intervención, ya lo sabe, sin pedirle que se cumpla antes de finalizar el año lo previsto en la ley para transferir a la Generalitat de Cataluña los documentos incautados por los franquistas en Cataluña a personas y entidades privadas y depositados en Salamanca. Los expertos ya hicieron su trabajo hace un año y fue un trabajo hecho por expertos independientes, es decir, no son técnicos de la Generalitat. Está pendiente de que se reúna la comisión técnica, que la tiene que convocar el Ministerio de Cultura, y es una comisión en la que está presente también la Generalitat. Esta comisión no se convocó anteriormente porque fue un favor que nos pidió el Partido Socialista antes de las elecciones municipales, llega un momento en que hay que decirlo así, y nosotros no insistimos. Pero ahora vienen otras elecciones y parece que no se puede hacer. Siempre estamos con un cierto miedo a asumir las responsabilidades, los retos y a decir que hay un compromiso, una ley que se tiene que cumplir y se acabó. Esto es lo democrático. Nosotros pedimos -y lo piden todos los partidos catalanes en Cataluña, aunque hay algunos que en Madrid dicen una cosa y en Cataluña otra, pero lo piden todos los partidos catalanes en Cataluña con la abstención en Cataluña del PP porque el PP en Cataluña no se opone tampoco- que sea antes del 31 de diciembre.
No nos parece aceptable, ni es lo que prevé la ley, que se pretenda ahora vincular lo previsto en el articulado de la ley respecto a esto con la creación del centro documental de la memoria histórica, que es una cosa que
aparece en una adicional de la ley y sin ninguna relación directa con la devolución de los documentos. Nos parece que de alguna manera es una cierta manipulación. No tiene nada que ver una cosa con la otra. La devolución de los papeles está claramente pautada en la ley cómo se debe producir y creemos que sería un gran éxito democrático. Además, si yo fuera ministro estaría encantado de hacerlo. Sé que no soy ministro y, por lo tanto, usted tiene que confrontarse a otras realidades y a una realidad más compleja y a otras presiones, pero yo tengo las de mi territorio y se las expreso aquí claramente.
El domingo que viene -ya lo sabe- tendrá lugar un gran acto cívico en Barcelona. Estaremos 20.000 ó 25.000 personas de la sociedad civil catalana apoyando a todas estas personas, algunas ya muy mayores, que esperan y se merecen la restitución de sus documentos y, de alguna manera, de su dignidad personal y de todo el pueblo catalán ofendido por la barbarie fascista. Porque no se trata de otra cosa, aquí no estamos hablando de otra cosa, estamos hablando de reparar la dignidad. En otras cuestiones puede haber negociación, regateo, un euro más o un euro menos, pero en esta tenemos la obligación de un Gobierno y la de un Gobierno socialista y progresista es cumplir. Creemos que tiene la oportunidad de dejar una huella importante al frente del ministerio cumpliendo la palabra dada por el Gobierno, y si la noticia llega hoy -ya se lo he dicho- o antes del domingo, la concentración de protesta e indignación se convertirá en una gran fiesta. Porque no va a ser una fiesta, va a ser una situación de indignación que, además, va a continuar. Actualmente hay cien ayuntamientos que se han adherido a un nuevo manifiesto de protesta.
La señora PRESIDENTA: Senador Bofill, le ruego que vaya terminando.
El señor BOFILL ABELLÓ: Voy terminando.
Tenemos una comparecencia con tantos temas... Eso quiere decir que el Ministerio de Cultura ha adquirido mucha importancia en una legislatura. En todo caso, quería expresar al señor ministro, al margen de la representación que ostentamos y de la rudeza ocasional del lenguaje político, mi simpatía personal como lector de sus versos, porque también soy una persona que quizás está cansada de buscar, y estoy aprendiendo a encontrar y en parte leyendo su poesía.
Moltes gràcies.
Em dic Miquel Bofill i Abelló. Sóc senador per la circumscripció de Girona de l’Entesa Catalana de Progrés (PSC-ERC-ICV-EUiA) i un dels quatre senadors d’Esquerra Republicana de Catalunya que formen part d’aquesta coalició catalanista d’esquerres al Senat.
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