L'anomenat u per cent cultural deriva d'una normativa europea, que recull la Llei del patrimoni històric "espanyol" de 1986, segons la qual en els contractes d'obres públiques amb un pressupost de més de 100 milions de les antigues pessetes (601.012,10€) s'ha de consignar una partida d'almenys l'1% del pressupost a treballs de conservació o d'enriquiment del patrimoni històric o al foment de la creativitat artística, preferentment a la mateixa obra o en el seu entorn (aquí trobareu més explicacions sobre aquest 1% cultural).
En temps del PP, la distribució d'aquest 1% va ser un galimaties, una font d'abusos, de clientelismes, etc. particularment per part del ministeri de Foment i del ministre Álvarez Cascos. La gestió va ser tan nefasta que a més va comprometre el presupost d'aquest 1 % cultural per 30 anys, per sort molt sovint sense documents legalment vàlids. El nou govern va crear una comissió interministerial per aclarir la situació i elaborar uns criteris que donessin més transparència al repartiment d'aques 1% cultural (que pot arribar a representar uns 50 milions d'euros l'any).
La setmana passada va comparèixer a la Comissió de Cultura del Senat el director general de Belles Arts per explicar com està funcionant aquest repartiment de l'1% cultural (aquí podeu consultar el diari de sessions).
Aquestes van ser les meves intervencions i algunes de les respostes del director general de Belles Arts:
Sin más, doy la palabra al portavoz de Entesa Catalana de Progrés, el senador Bofill.
El señor BOFILL ABELLÓ: (El señor senador inicia su intervención en catalán, que se reproduce según el texto que facilita a la Redacción del «Diario de Sesiones») «Gràcies, senyora presidenta.
Bon dia, senyor Martínez García. Benvingut. És una satisfacció poder saludar·lo novament en aquesta comissió, gràcies per las seves explicacions.
El setembre de 2004 des d'aquesta cambra s'instava el Govern a acordar conjuntament amb la Generalitat de Catalunya la destinació concreta de l'1% cultural global destinat a Catalunya i a fer-ho en el marc de la Comissió mixta de transferències i, arribat el cas, a transferir-lo al Govern de la Generalitat per a la seva recepció, gestió i aplicació en inversions culturals a Catalunya.»
Le decía que...
El señor DIRECTOR GENERAL DE BELLAS ARTES Y BIENES CULTURALES (Martínez García): Le he entendido perfectamente.
El señor BOFILL ABELLÓ: Por ahora el Reglamento no me permite hacer las intervenciones en catalán. Empiezo así porque es una forma de presionar para que algún día toda mi intervención pueda hacerla en catalán.
Decía que en la Comisión de Fomento se aprobó una moción por unanimidad, es decir, con el apoyo de todos los grupos --sorprendentemente, porque veo que su contenido no se corresponde con la filosofía de algunos--, que decía que esta comisión instaba al Gobierno del Estado a que el destino del uno por ciento cultural de las obras públicas destinado a Cataluña fuera acordado conjuntamente con la Generalitat en el marco de la comisión mixta de transferencias y, en su caso, fuera transferido al Govern de la Generalitat para su recepción, gestión y aplicación en inversiones culturales en Cataluña.
Empiezo con esta cuestión de fondo, sobre lo que nosotros pensamos acerca de cómo debería gestionarse el uno por ciento cultural, aunque ya sé que no es exactamente lo que se está haciendo. Pero me gustaría que me aclarase en qué medida cree usted que nos aproximamos a este desiderátum nuestro, en qué medida el espíritu de esta moción está en las actuaciones presentes del Gobierno.
Dicho esto y para que no parezca que se trata de una tabla reivindicativa, porque en una comparecencia es inevitable plantear cuestiones que uno quiere que se resuelvan en la medida de lo posible, quiero subrayar nuestro reconocimiento por el esfuerzo realizado por parte del Gobierno en relación a la etapa anterior a fin de clarificar y dar transparencia al funcionamiento general sobre el uno por ciento cultural. Estamos de acuerdo con los criterios generales marcados respecto a la obra pública, no hay ninguna duda de que estamos en el buen camino, pero, desde el punto de vista de la transparencia, creemos que seguramente sería necesario que las cosas fueran más claras o, al menos, menos dispersas, porque, en realidad, la información, como también ha manifestado el portavoz del Grupo Parlamentario Popular, aparece muy dispersa.
Para consultar cuál es la situación del uno por ciento cultural, he encontrado datos y respuestas a preguntas parlamentarias, y algunas son muy concretas, mientras que otras son menos precisas, porque Fomento contesta de una manera, Medio Ambiente de otra y Cultura también de otra, incluso según a qué año se refiera la información. Por ejemplo, respecto a la inversión en compra de bienes, la referencia al año 2004 está claramente localizada, mientras que en lo que se refiere al año 2005, al menos en respuesta a una pregunta parlamentaria de un senador del Partido Popular, no figura su destino.
Decía usted en su exposición que los cuadros están disponibles. Quizás sería necesario que hubiese un informe de la propia comisión interministerial con todos los datos, puesto que son objetivos y contrastables, como usted mismo ha manifestado, pues figuran en los boletines oficiales, de modo que la transparencia fuese absoluta ya que hay una demanda de información por parte de municipios, comunidades autónomas y los propios grupos parlamentarios. Así pues, quizás fuese bueno que existiera ese documento, que nos sirviera de punto de referencia.
Por tanto, una de las cuestiones que quisiéramos conocer es la distribución del uno por ciento cultural, también porque nosotros nos situamos en un punto de vista aún más autonomista que en el que estamos, porque lo que quisiéramos sería que la gestión relativa a la distribución del uno por ciento cultural se hiciera de una forma centralizada y coordinada, en la que participaran las comunidades autónomas, pero, en cuanto a la gestión concreta, seríamos partidarios de su descentralización absoluta, dado que se trata de obras sobre bienes culturales cuya competencia corresponde a las comunidades autónomas.
Una cuestión que hace referencia a la propia ley que aprueba el uno por ciento cultural es que estas inversiones deben realizarse preferentemente en la proximidad de las obras. Evidentemente, ello permite un cierto margen de discrecionalidad, de modo que la inversión no debe corresponder necesariamente a la obra. Pero nos gustaría conocer cuál es el grado de desviación. Esta discrecionalidad incluso puede ser positiva, porque puede compensar desigualdades territoriales que se producen en algunas comunidades autónomas, pero quizás debiera tener un límite, por lo que nos gustaría conocer cuál es la horquilla en que nos movemos respecto a este criterio.
Según los datos que me han facilitado compañeros del Congreso de los Diputados que participan en la negociación presupuestaria para el año próximo, así como las inversiones en otros ministerios están más compensadas, por lo que se refiere a Cataluña me dicen que la inversión con cargo al uno por ciento cultural por parte del Ministerio de Cultura se sitúa alrededor del diez por ciento del total, cuando nosotros creemos que debiera estar en el entorno del 17 ó 18 por ciento. Creemos que este crecimiento es factible, teniendo en cuenta que la semana pasada en la Comisión de Presupuestos del Congreso de los Diputados, como consecuencia de una enmienda presentada por un grupo catalán (ERC), se aprobó una dotación suplementaria de diez millones de euros con cargo al Capítulo 31, de Hacienda, para proveer el uno por ciento cultural. Seguramente, esto debería permitir un mayor margen para gestionar este uno por ciento, es decir, para que la distribución territorial se compensara de alguna manera.
En relación a la cuestión presupuestaria --y lo siento, porque realmente parece que estoy reivindicando--, aunque al margen del uno por ciento cultural, en los presupuestos para este año en las partidas destinadas a la Dirección General de Bellas Artes, según los datos de que dispongo, de un total de 57 millones de euros, la previsión es que un 11,36 por ciento está destinado a Cataluña. Si analizásemos el conjunto de la inversión que el Ministerio de Cultura destina a los grandes equipamientos o buques insignia como el Prado o el Reina Sofía, veríamos que la desproporción es descomunal, pero la que realiza en nuestra comunidad autónoma, en concreto, nos parece baja. No sé cuál es la explicación, pero seguramente se debería corregir.
Al mismo tiempo, tampoco la nota es negativa, es decir, nos felicitamos porque en los presupuestos para el próximo año figuran una serie de obras para Cataluña que hace muchos años que se vienen reivindicando, algunas relacionadas con el plan de catedrales, otras sobre museos, archivos, etcétera. No obstante, hay que señalar que parte de estas inversiones van pasando de año en año, de modo que la alegría es mesurada, en la medida en que algunas aparecen como el año anterior, lo que quiere decir que no ha llegado a realizarse la inversión, aunque hay que reconocer que a veces se debe a que los proyectos en el propio territorio no están suficientemente avanzados. Por tanto, habría que analizar caso por caso, pero, en general, creo que hay un cierto avance, aunque también es cierto que por el camino hemos perdido un montón de sábanas, como decimos nosotros --es una expresión catalana--. Es decir, con esta definición más racional de los criterios del uno por ciento cultural, como ha pasado en el resto de comunidades autónomas, también en la de Cataluña, han quedado frustradas un montón de expectativas que se habían generado; algunas responden a iniciativas que tienen proyectos y que, desde nuestro punto de vista, tienen viabilidad, pero que no cuentan con los fondos suficientes.
Nosotros no podemos dejar de insistir en que hay algunos bienes e intervenciones que se deberían mantener en este concepto del uno por ciento cultural, bienes que unos proceden de la etapa anterior y otros son nuevos, que se están planteando y que de momento han quedado marginados. Le voy a poner cuatro ejemplos que me han pedido que los mencione: el Museo del Vi de Vilafranca --es un equipamiento que tiene una solicitud para el uno por ciento cultural--, el Museo del Vi de Alella --¡parece que nos gusta el vino!--, el Museo Industrial del Ter en Manlleu y el Museo de la «Paraula» de Santa Coloma de Farners --lo cito porque está ubicado en las comarcas que yo represento-- es otro proyecto que está medio encallado y parece que cuando no se da respuesta a un proyecto se está frustrando una expectativa de alguien que, a lo mejor, lleva años trabajando en él y para el que necesita unos fondos.
Supongo que ahora la demanda de subvenciones a cargo al uno por ciento cultural ha bajado porque la gente ha visto que no se dan, pero también es cierto que hemos de tener en cuenta que hay una dinámica cultural bastante importante en nuestros territorios que seguramente demandaría una mayor inversión y que se debería considerar de manera favorable. Yo no sé si en todos los territorios existen los mismos intereses. Aunque han hecho bien en descartar un montón de obras e intervenciones que no tenían relación con la cultura, aquellas que sí la tienen, deberían examinarlas muy detalladamente para ver si no entran en el concepto del uno por ciento cultural, qué otro tipo de salida se les puede dar, si se considera que son proyectos viables desde el punto de vista de su gestión en el territorio.
Nada más y muchas gracias por su presencia en esta comisión.
La señora PRESIDENTA: Muchas gracias, senador.
Aquesta és la part del parlament del director general en resposta a la meva primera intervenció:
El senador Bofill tiene razón al decir que, al igual que funciona la transparencia en el sistema de gestión o en lo que estamos haciendo aquí hoy, por qué no disponemos de un balance para que podamos consultarlo todos. Lo estamos haciendo, simplemente no lo hemos trasladado, y digo que lo estamos haciendo porque al terminar el año se hace una memoria anual que se presenta en la comisión interministerial, y posiblemente ese sea el documento que, desde la perspectiva del senador Bofill, sería lógico que estuviese disponible, porque en él aparecen todas las inversiones que se hacen y el listado de las obras que se compran con los depósitos de los respectivos museos y lo que posteriormente se hace con ellas.
Respecto a la distribución territorial, la ley señala que preferentemente sean las proximidades de obra. Fue imposible llegar a un acuerdo sobre este criterio, y por eso quedó de forma ambigua, porque provoca una gran discusión que tiene una solución complicada: aplicar tajantemente este extremo, es decir, que fuera la inmediatez de la obra pública suponía incentivar más a aquellas regiones que tenían obra pública, o sea los espacios que van a tener una red ferroviaria o que van a disponer de una autovía se quedan, además, con el uno por ciento. Lo que valoramos fue que debería haber cierta flexibilidad para que precisamente aquellas zonas que no se ven afectadas por las grandes infraestructuras y, por tanto, no tienen inversión, tuvieran la posibilidad de recoger parte de esa inversión vía bienes culturales con la financiación de este uno por ciento. Por tanto, la horquilla y el límite que usted me plantea no existen en el sistema actual, y creo que con el consenso absoluto de todos, porque la rigidez de ese modelo, al acercarlo a la obra pública, primaría a aquellas áreas que ya están siendo objeto de inversión por sus infraestructuras.
Ha mencionado usted los porcentajes de Cataluña. Los porcentajes son porcentajes, los valoramos y están más o menos ajustados, y en el caso de Cataluña le diría que sus datos son erróneos, puesto que Cataluña recibe ahora mismo el 14,80 del uno por ciento, así que está muy cerca de lo que realmente se ha estimado en la tabla de indicadores que hemos elaborado con Fomento, y en la que sitúa a Cataluña en el 15,77 por ciento, o sea, que la diferencia ha sido de un punto porcentual. Posiblemente sea una de las comunidades más ajustadas en el uno por ciento.
Respecto a que hay iniciativas frustadas de proyectos, ¡pues claro! Iniciativas frustradas son todas aquellas grandes ambiciones que tenemos en nuestra vida profesional o personal y que no nos da tiempo de conseguir porque tenemos 24 horas, y aquí ocurre lo mismo: tenemos 30 millones de euros y los repartimos. No llamemos iniciativa frustada a aquellos proyectos que cuando se presentan no reciben una inversión. Hay que seguir insistiendo, hay que buscar vías y canales diversos de financiación y, por supuesto, ahí está el uno por ciento.
Pese a estos comentarios críticos, le quiero agradecer que haya reconocido que hay avances. Creo que son evidentes, y le agradezco que los haya reconocido y que lo haya hecho público en esta comisión.
Para terminar, me gustaría decir que cuando el señor Bofill señalaba que la demanda del uno por ciento había bajado, ha dicho --yo creo que inconscientemente, que ha sido una reflexión que ha surgido sobre la marcha-- que el uno por ciento ha bajado porque se ha visto que no funciona y que no se da. Pienso que esto se ha colado. El uno por ciento funciona y se da, lo que pasa es que se da lo que hay, y no se aprueba ni un solo proyecto que no tenga financiación, y eso es lo que ha bajado. Ha bajado la expectativa --nosotros, en «petit comité», lo llamamos las actas del engaño masivo--, eso es lo que ha bajado, no hay actas de engaño masivo, a nadie se le manda un acta diciendo que se ha aprobado un proyecto que no cuenta con financiación. Lo que quiero decir es que la demanda sigue en el uno por ciento, puesto que desde el año 2004 han entrado aproximadamente 500 peticiones más ; por tanto, hay demanda y peticiones, lo que ocurre es que hay que ajustarlo a ese dinero real que tenemos sobre la mesa.
Senador Bofill, termino dándole las gracias, porque me basta con que reconozca que se han producido algunos avances, pues eso indica que estamos haciendo algo, lo cual nos sirve de reflexión para continuar mejorando la gestión de ese uno por ciento.
Segona intervenció:
Tiene la palabra el senador Bofill.
El señor BOFILL ABELLÓ: Gracias, señora presidenta.
En primer lugar, hay que deshacer ese entuerto. Yo me refería a que en la época anterior existía una cierta alegría puesto que entonces se generaban una serie de expectativas. Uno iba a cualquier pueblo como representante de una institución o como senador, e inmediatamente aparecía alguien con una demanda para el uno por ciento cultural porque parecía que esa era una fuente de financiación para algunos proyectos que eran plausibles. Eso es lo que yo quería subrayar, lo que pasa es que hoy a veces nos encontramos con alguna situación complicada, y es que para el uno por ciento cultural hay unas exigencias previas, lo que se traduce en que algunos proyectos tengan dificultades para ir hacia adelante. Por ejemplo, las demandas de municipios pequeños tienen más dificultades porque puede que no tengan un proyecto desarrollado, etcétera, o puede que en ocasiones necesiten financiación incluso para plantearlo. Por eso a veces se genera una situación complicada para algunos proyectos que sí podrían ser viables. Por ahí es por donde iba mi reflexión, pero en absoluto he querido con ella justificar el pasado, con el que, por cierto, no estamos de acuerdo. Aquí se está hablando de que no se ha informado a las comunidades autónomas. Pues en aquellas épocas los alcaldes intervenían en bienes que necesitaban el permiso previo de la comunidad autónoma, e incluso llegaban hasta ellas con exigencias porque el Ministerio les había dicho que podían hacer la obra. Entonces sí que se saltaban todas las normas necesarias para que existiera una buena coordinación con las comunidades autónomas. En mi opinión, es mejor olvidar la época anterior.
En relación con el Grupo Parlamentario Popular, a mí me sorprende particularmente que les llame la atención que intervenga y que yo, que pertenezco a una agrupación que se llama Entesa Catalana de Progrés, hable de Cataluña. Es que es mi obligación --en este caso es evidente--, aunque en muchas ocasiones voy más allá y hago una reflexión general para todo el Estado. Por otra parte, que yo sepa, el Partido Popular también tiene representación en Cataluña. Por eso el que se diga: Hombre, a estos los han premiado, como si hablaran en representación de una sola comunidad autónoma, es algo que me parece sorprendente. Señor senador, creo que, cuando menos, debería usted alegrarse de que la inversión en Baleares haya crecido sustancialmente, pues, que yo sepa, es una comunidad autónoma gobernada por el Partido Popular. Me alegro particularmente, puesto que Baleares forma parte de los Paísos Catalans y, por tanto, para mí es un país hermano. (Risas.)
Dicho esto, en lo relativo a la filosofía es evidente que no nos vamos a poner de acuerdo; para eso está el debate estatutario, que ya ha tenido lugar. Pero está claro que, en lo que a mí respecta, yo considero que las competencias de cultura pertenecen a las comunidades autónomas, aunque, en la medida en que se trata de obras públicas, como ocurre con los trenes de alta velocidad, también hay que valorar cuál es la inversión territorial. Todo esto hay que discutirlo entre las comunidades autónomas y con los Ministerios y a nivel del Estado en general. Pero una vez que se ha decidido qué parte corresponde a cada comunidad autónoma y una vez establecido un acuerdo con las comisiones mixtas para saber qué obras se van a realizar, sería más lógico y más adecuado que la gestión se hiciera en el propio territorio. Pero esto no quiere decir que no esté de acuerdo con la exigencia de transparencia del uno por ciento cultural de las comunidades autónomas. Debería existir alguna norma que obligara a esta transparencia a nivel general.
Respecto a la proximidad de las inversiones para las obras, es cierto que se puede generar una descompensación de la inversión en patrimonio, pero esto no se debe al problema del concepto del uno por ciento cultural sino a que los presupuestos de Cultura son demasiado bajos. Soy portavoz de Cultura y estoy a favor de que esos presupuestos crezcan, y allí donde no pueda haber inversión a cargo del uno por ciento cultural tendría que haber inversión directa en el patrimonio. Pero tampoco hay que olvidar que la ley que hace referencia al uno por ciento cultural es para compensar el impacto negativo que en algunos aspectos produce en el territorio la obra pública, en algunas ocasiones precisamente en relación con el patrimonio cultural. Por ejemplo, cualquier construcción de vías férreas, de autopistas, etcétera, genera muchas veces un impacto sobre el patrimonio cultural y paisajístico, puesto que, como usted subrayaba, ambos está relacionados entre sí.
Termino ya, señora presidenta. No me ha respondido usted respecto a todos los datos, aunque puede que eso sea objeto de otro debate, quizá del de presupuestos. Yo me refería a que el uno por ciento cultural en Cataluña es una cifra bastante importante, pero como senador perteneciente a la Comisión de Cultura sé también que hay un porcentaje que le corresponde al Ministerio para inversión en Cataluña que es inferior al de otras comunidades autónomas si hacemos la comparación, sobre todo teniendo en cuenta que existe una gran descompensación en los presupuestos de Cultura en relación con el museo del Prado y con el Reina Sofía. Y respecto a la adquisición de obras de arte, también me he quejado en relación con la cuestión fiscal puesto que siempre salen beneficiados los buques insignia de la cultura del Estado, y bastante menos aquellos que no tienen esa calificación. Por eso lo de que un museo sea clasificado como nacional o no es algo muy discutible. Le pondré un ejemplo. El museo Marítimo de Barcelona, que es el más importante del Estado y uno de los más importantes del Mediterráneo, no tiene esa consideración. El Ministerio de Cultura no lo tiene ni siquiera considerado, por poner como ejemplo este caso particular. Por otra parte, el tono general debe ser siempre intentar que la cultura avance en todas partes, y en Cataluña en particular.
Muchas gracias.
Resposta del director general de Belles Arts en la seva última intervenció:
El señor Bofill me decía que hay proyectos viables, pero que hay una exigencia previa de requisitos que impide que municipios con pocos medios puedan optar a presentar proyectos del uno por ciento cultural. Sin embargo, la orden también recoge esa posibilidad, ya que hay un apartado que dice que también se financiarán proyectos para aquellos municipios que lo necesiten. De hecho, muchos de los proyectos que se ponen en marcha en municipios pequeños están siendo financiados por el uno por ciento, porque no solicitan la inversión en la obra, sino el dinero para redactar el proyecto; y cuando son municipios pequeños, se da. En grandes municipios no, porque tienen medios para redactar un proyecto a través de la comunidad, pero, como digo, cuando son municipios pequeños, acogiéndose a la propia orden, pueden solicitar los créditos para la redacción del propio proyecto, y después, con el proyecto redactado y el proyecto de ejecución, pueden presentarlo para financiarlo. Nuevamente se tendría que presentar. Es decir, cuando la comisión adjudica una partida presupuestaria para la redacción de proyectos no está autorizando el proyecto y, por tanto, la inversión futura. El compromiso en este caso no tiene la vinculación que señalábamos anteriormente, con las aprobaciones plurianuales, sino que, insisto, se financia la redacción del proyecto, que luego tendrá que volver a pasar por la comisión. Pero existe esa posibilidad en la propia orden.
El uno por ciento cultural se recoge precisamente en la ley para contrarrestar el impacto negativo que tienen las obras públicas. Ese fue el espíritu de la ley; y creo que antes le he explicado perfectamente que cuando todos intentamos ponernos de acuerdo en ese criterio hubo dificultades y por eso quedó esa horquilla abierta para que se distancien las inversiones de aquellos lugares que tienen obra pública y que están siendo sistemáticamente desfavorecidas. Fundamentalmente estamos hablando del mundo rural.
Por otro lado, perdone que no le haya contestado al hablar de que en los presupuestos para 2007 la inversión en cultura es del 11,37 por ciento.
Pero no tengo el dato comparativo. Creo que hemos crecido con respecto al año pasado en todos los casos, puesto que crecemos en términos absolutos en el Ministerio de Cultura y estamos creciendo también en inversiones porcentuales en todo el territorio. Esta operación es muy lógica y, por tanto, transportable automáticamente; y aunque habría que ver los datos para contrastarlo, creo que hemos mejorado la inversión no solo en Cataluña, sino en numerosas comunidades autónomas. En este sentido, dadas sus circunstancias, le señalaría el extremado interés y cariño que hemos puesto desde el Ministerio de Cultura en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Ese era un proyecto largamente desarrollado y nunca terminado, y desde que hemos llegado al ministerio hemos hecho un esfuerzo importantísimo destinando muchos miles de millones de las antiguas pesetas, financiado finalmente parte de esa gran obra, terminándola y poniéndola a disposición de todos los ciudadanos. Además, como usted debe conocer, nos hemos integrado en el patronato del propio museo, no como un gesto de buena intención, sino porque invertimos en él una cantidad importante al año --este en torno a los dos millones 600.00 euros-- para el funcionamiento ordinario del Museo Nacional de Arte de Cataluña.
Estamos allí, y estamos trabajando también en todos los lugares de nuestro territorio.
Em dic Miquel Bofill i Abelló. Sóc senador per la circumscripció de Girona de l’Entesa Catalana de Progrés (PSC-ERC-ICV-EUiA) i un dels quatre senadors d’Esquerra Republicana de Catalunya que formen part d’aquesta coalició catalanista d’esquerres al Senat.
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